Redacción Deporpress | Real Madrid, FC Barcelona, Valencia, Sevilla, Athletic Club, Real Sociedad, Villarreal…la afición del CD Tenerife ya sueña con el próximo rival de los blanquiazules en la Copa del Rey. Después de una temporada de enorme sufrimiento, que lo sigue siendo, este Tenerife 2020 no podía haber comenzado de mejor manera. Rayo Majadahonda y Real Valladolid en Copa, Albacete y Girona en Liga…y no sumó en Huesca por poco en lo que parece un cambio de dinámica definitivo.
Decía Rubén Baraja, artífice del cambio, en rueda de prensa posterior al partido de Copa, que cuando llegó al Tenerife tenía claras sus dos primeras misiones: recuperar la autoestima en el Heliodoro y ser más sólidos. Pues el pucelano parece que por fin se ha encontrado la famosa tecla perdida en este curso. Un partido contra un Primera, aunque sea de la zona media-baja de la clasificación, siempre es de exigencia máxima, da igual si juegan con suplentes.
El ritmo físico, la velocidad de balón, la calidad técnica, el talento…las diferencias son enormes entre las categorías, y hoy el Tenerife de Baraja no solo las ha minimizado, sino que las ha superado incluso viéndose por detrás en el marcador.
Jugar en el Heliodoro ahora es otra cosa. Ya no supone un dolor de cabeza para unos jugadores revitalizados. Ortolá, Sipcic, Isma López, Undabarrena, Moore…hoy han demostrado que en este nivel la plantilla es profunda y permite confiar en lograr la permanencia sin sufrir hasta el final. De nuevo el Heliodoro llevó en volandas a los suyos, sí con los ocho mil de siempre, los que no renuncian ni aun en los peores momentos a ir al estadio.
Hoy a disfrutar, mañana a pensar en un derbi en el que el necesitado es, por puntuación, el Tenerife, pero que visitará el Estadio de Gran Canaria con enorme confianza, y seguro que con mirada de recelo de una UD Las Palmas que seguramente preferiría no enfrentarse ahora mismo al eterno rival ¿quién dijo miedo?