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La reconstrucción de una ilusión

Redacción Deporpress | Apenas unos días después de la desilusión del partido de Getafe, que privó a los aficionados del CD Tenerife de disfrutar del ascenso a Primera División de su equipo, y todavía en pleno mes de junio, Alfonso Serrano, secretario técnico de la entidad, anunció una revolución en la configuración de la siguiente plantilla que enfadó a la mayoría de seguidores blanquiazules.

La intención de Serrano y el cuerpo técnico era de seguir contando con los jugadores más importantes del curso, que se habían quedado a un solo gol del ascenso, pero en muchos casos no pudo competir con mejores ofertas de otros clubes.

Así el 27 de junio Serrano informaba de que, aun siendo su voluntad, la continuidad en el proyecto de jugadores como Gaku Shibasaki, Aarón, Amath o Lozano era prácticamente imposible (como se acabó demostrando), por lo que su nuevo proyecto tendría que ser reconstruido una vez más, especialmente en la parcela ofensiva.

Serrano había incorporado en el mercado invernal de enero a Tyronne, desde la UD Las Palmas, Rachid, del Sporting de Gijón y el mediático Shibasaki (Kasima Antlers) que aunque tardó en adaptarse, se hizo imprescindible para el equipo en la parte decisiva de la competición.

El Tenerife 2017/18 arrancaría la temporada con 12 futbolistas con contrato en vigor: Dani Hernández, Ángel Galván, Raúl Cámara, Carlos Ruiz, Germán, Jorge, Alberto, Iñaki, Camille, Vitolo, Aitor Sanz y Suso, aunque el central Germán se acabó marchando, por 100.000 euros, al Granada.

Aunque el propio secretario técnico manifestó el interés por mantener en el equipo a Amath, Lozano, Shibasaki y Tyronne, indicó, con buen ojo, que veía “muy complicado que sigan. El más fácil puede ser Tyronne. A todos les gusta estar en la máxima categoría y será difícil que sigan en Segunda”. Y, en efecto, el grancanario fue el único que siguió ligado a la entidad.

A pesar de las críticas recibidas, Serrano se puso a trabajar para reconfigurar la plantilla, cerrando a última hora el equipo con diez caras nuevas, además de la de Tyronne. Carlos Abad, de regreso tras su cesión al Castilla, Juan Villar (Real Valladolid), Víctor Casadesús (Levante), Juan Carlos Real (Cluj), Bryan Acosta (Real España), Lucas Aveldaño (Belgrano), Luis Pérez (Elche), Paco Montañés (Espanyol), Filip Malbasic (Vojvodina) y Samuele Longo (Inter Milán) dieron forma a un nuevo e ilusionante plantel, que partía con la condición de candidato al ascenso tras las sensaciones pasadas, y o solo como objetivo marcado desde el club, sino también por la opinión de sus propios rivales en Segunda División.

Estos fichajes debían acoplarse a la vieja guardia del Tenerife, que se aseguró la continuidad del grupo humano conformado por Dani Hernández, Alberto, Carlos Ruiz, Camille, Cámara, Iñaki, Vitolo, Aitor Sanz y Suso. Con todos ellos el representativo espera cumplir un objetivo que parecía real al comienzo de la nueva temporada, pero más lejano ahora que incluso el año pasado a estas alturas y que obligarán, de nuevo, a Alfonso Serrano a tapar las carencias mostradas por el equipo en el mercado de invierno.