Redacción Deporpress | Con los reajustes de la Segunda División B en España, el CD Tenerife ha encontrado una doble categoría para colocar a aquellos futbolistas con los que no cuenta para el primer equipo, pero a los que además el filial en Tercera RFEF se les queda corto. A estas alturas, con la salida a préstamo de Alberto Jiménez al Albacete, se suman un total de tres jugadores de la casa que juegan en la tercera y cuarta disciplina del fútbol español.
El polivalente futbolista majorero salió de los planes de Luis Miguel Ramis durante este curso, quedándose muchas veces en tierra a pesar de que el equipo blanquiazul andaba corto de efectivos. Una salida esperada gracias al interés de un viejo conocido como Alfonso Serrano, que le abre la puerta de uno de los ‘cocos’ de la Primera RFEF, con el firme objetivo de volver a ser importante en el intento de regreso manchego al fútbol profesional. Durante esta campaña, el central y mediocentro había quedado huérfano de minutos en Liga, sumando únicamente 86′ en Copa del Rey contra el Ibiza Islas Pitiusas.
En la misma categoría, se encuentra Borja Llarena, en una nueva cesión del atacante formado en la cantera blanquiazul. Después de estar cedido durante el año pasado en Segunda B, donde fue importante en los planes de Quico de Diego, subió el listón en verano con su salida a Cataluña, a través de su cesión al UE Costa Brava (antiguo Llagostera). Su papel ha sido más residual, con menos de 100 minutos entre Liga y Copa, en parte también por una rotura muscular que le tuvo dos meses apartado de los terrenos de juego.
Un escalón por debajo se encuentra, desde el pasado verano, Jorge Padilla. El delantero de Fuerteventura no entraba en los planes del primer equipo, saliendo a uno de los filiales de Segunda RFEF: el Atlético Levante. Empezó siendo titular, pero durante el último tramo de competición, ha ejercido más de revulsivo. Hasta la fecha suma 15 partidos, casi 1.000 minutos y 2 goles.