Redacción Deporpress | El debut del CD Tenerife en La Romareda causó impresiones generalmente positivas. Al menos en su propuesta. Los blanquiazules defendieron con éxito el modelo de juego de Aritz López Garai, siendo protagonista por momentos del duelo frente al Real Zaragoza. Pero pecó en las áreas. Y le costó caro.
El diario El Día recoge que los insulares fueron castigados por su «falta de contundencia ofensiva, todo un deja vú», así como «por su fragilidad defensiva en algunos tramos, pero cayendo con la sensación de que la idea de fútbol puede dar grandes alegrías«. Un bajón físico después de un alto ritmo en la primera parte, unido al golpe psicológico del gol, terminaron haciendo mella a un equipo que se perdió finalmente hacia la deriva «entre la injusta expulsión de Carlos Ruiz» previa lesión de Nikola Sipcic. Una fortuna que ni siquiera sonrió en el VAR, cuando decretaba que la falta de Bermejo había sido dentro del área y no fuera. Ahí se agotaron las últimas opciones.
Mientras, la crónica de Diario de Avisos relata que «el equipo salió desconcentrado, pero pronto tomó el mando y fueron los blanquiazules quienes empezaron a llegar -y desperdiciar- ocasiones». Los problemas llegaron en «un error grosero y un castigo justo antes del descanso». Paso atrás en el segundo tiempo donde «el Zaragoza le arrebató el balón al Tenerife, que no pudo jugar tan fluido como en los primeros 45 minutos».