Por @pabloalbelo
Era la intención hace semanas de los jugadores del CD Tenerife: el llegar a Soria con la salvación conseguida. Los futbolistas tinerfeñistas sabían que no podían depender de una última victoria fuera para mantener la categoría. Por la presión que ello supone y por el escaso bagaje de puntos sumado lejos del Rodríguez López. Pero, además de ser un objetivo deportivo, era casi también un objetivo institucional, porque cuanto antes se consiguiera la salvación, antes se podría empezar a planificar la próxima campaña. Si hay algo vital en un equipo de fútbol, es que sepa con tiempo qué quiere hacer y con qué mimbres contar para la próxima campaña.
Eso el Tenerife ya lo sabe. De hecho, ya tiene hasta su comisión deportiva. Bueno, comisión deportiva no, porque este año no se llama así. Bueno, ya me entienden. El que hace los fichajes, Alfonso Serrano, el que pone las perritas, el presidente, y el que debe dar el visto bueno y comandar la nave, Raúl Agné. Esa será la base del Tenerife 15/16. Ahora debe conformarse una plantilla para mirar hacia arriba, como dijo textualmente Miguel Concepción. Pero mirar hacia arriba es optar al playoff, no ascender. Porque en esta Isla somos muy de: venga, vamos pa’ arriba como si fuéramos los únicos que jugamos.
El aficionado debe ser consciente de que este, sin ser un año de transición, al menos no debería serlo, será una temporada de recuperación después de haber estado coqueteando con el descenso. El ejemplo de lo que pasó este año ya lo tenemos. Si no damos tiempo a que el equipo demuestre de qué es capaz, volveremos a sufrir. Si la paciencia va a durar hasta la jornada tres como este año, será difícil hacer nada grande en la temporada. Si nos vamos a dejar llevar porque siguen Agné y Serrano y nos vamos a acordar de esta temporada que ahora termina como referencia negativa, será imposible lograr nada.
Debemos olvidar este año, los aciertos y errores tanto de Serrano como de Agné y esperar a ver cómo se desarrolla la temporada. Debe haber paciencia, otorgar confianza al futbolista, sobre todo en el Rodríguez López y, por encima de cualquier otra cosa, mantener un entorno sano. Sin esos mimbres, volveremos a rozar el abismo como este año. Y cuidado con estar siempre en la cuerda floja, porque un año se parte y te caes. Y no tengo tan claro que si el Tenerife vuelve a meterse en el pozo, vuelva a salir en dos años. Así que tengamos la cabeza fría y sepamos esperar para que el árbol de la planificación dé sus frutos.