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La pérdida de representativos canarios en Segunda B, a debate

Dani Cerdeña (Santa Cruz de Tenerife) | La pérdida de representativos canarios en Segunda División B  es una realidad. Lejos quedan aquellos periodos de bonanza donde las Islas Canarias acumulaban a una parte importante de sus clubes dentro del tercer escalón del fútbol español, siendo parte referente dentro del mapa geográfico español con una alta cantidad de participantes en la división de bronce.

Si echamos una mirada al periodo reciente, la representación made in Canarias es paupérrima. Desde 2012, solo dos equipos de nuestras islas han estado en Segunda B: Las Palmas Atlético y Mensajero. El filial amarillo se sigue manteniendo en la actualidad como único representativo del fútbol de bronce, pero las comparaciones son evidentes si nos remontamos hacia los años de máximo esplendor. En los cursos 2004/2005, 2005/2006 y 2008/2009 se llegó a su punto más álgido, siete representantes: Vecindario, Universidad Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC), Lanzarote, Fuerteventura, Las Palmas Atlético, Pájara Playas de Jandía y Villa Santa Brígida (08/09); Las Palmas, ULPGC, Vecindario, Lanzarote, Pájara Playas de Jandía, Castillo y Raqui San Isidro (05/06); Las Palmas, ULPGC, Castillo, Vecindario, Lanzarote, Pájara Playas de Jandía y Fuerteventura (04/05).

Diversos motivos han llevado a la ausencia creciente de las entidades de nuestro archipiélago en dicha categoría: motivos económicos (con la consiguiente desaparición de clubes o caída hacia las antípodas del fútbol regional), eclosión de las ligas emergentes que dan cabida a parte del talento canario en competiciones exóticas o el refuerzo de muchos clubes peninsulares que han ido emergiendo hacia el fútbol semiprofesional e, incluso, profesional. Por ello, hemos querido adentrarnos a fondo en dichas causas conociendo de primera mano la opinión de los expertos en la materia: desde entrenadores de clubes de Tercera a especialistas que llevan muchos años cubriendo la información del fútbol base regional.

El déficit económico, principal motivo

Por unanimidad. Todos los actores participantes en este reportaje coinciden en un hecho absoluto e irrevocable: la crisis económica golpeó de manera especial a los clubes canarios. Un golpetazo financiero que derivó en problemas para numerosas entidades que se manejaban por aquel entonces en la Segunda División B. Con el paso de los años, muchos de esos equipos abordaron su total extinción ante la imposibilidad de hacer frente a la falta de liquidez.

Adonay Martín, técnico del Atlético Unión Güímar, entiende que “antes había mucho empresario involucrado en el fútbol. Se movía mucho dinero. Era un condicionante principal para los equipos. En aquella época, había equipos referentes a los que no se le podía discutir un fichaje; hoy en día, en cambio, no se puede vivir del fútbol en Tercera”. Sin embargo, vislumbra un mensaje optimista. “El fútbol, como todo en la vida, es cuestión de ciclos. Estoy seguro de que más pronto que tarde volveremos a tener varios representantes en la categoría de bronce. En los últimos años, la Tercera Canaria ha vuelto a un nivel bastante alto”.

En esa línea, opina igualmente Zeben Hernández. El actual miembro técnico del CD Marino cree que esta es una de las razones de mayor peso. “Ha condicionado a los clubes a la hora de hacer proyectos ambiciosos importantes que les lleven a Segunda B. Además, la ausencia de compensación económica a jugadores con sumo potencial ha hecho que estos se marchen a categorías de menor nivel donde el día a día es menos sacrificado y exigente”.

Wily Barroso, actual entrenador del CD Buzanada, se orienta en el mismo pensamiento que sus compañeros. “No recibimos las ayudas necesarias para mantener a un equipo en Segunda B. La crisis económica de la última década ha hecho mucho daño a los clubes que se sustentaban principalmente de empresas y subvenciones municipales. Con la crisis, muchos se vieron abocados a la desaparición: Castillo, Universidad, Corralejo, San Isidro, Vecindario, Fuerteventura, Pájara Playas, etc.”. Además, suma un problema añadido: el de la insularidad. “Hay que viajar cada dos semanas y hacer un equipo semiprofesional no es viable actualmente en Canarias, a excepción de los filiales”.

José Agustín Lorenzo, corresponsal de EFE y colaborador de Canarias Radio La Autonómica, también insiste en ello. “Sin duda, el factor económico cuenta. En Fuerteventura, hubo hasta dos equipos compitiendo; y en Gran Canaria, lo mismo. Los cuatro terminaron desapareciendo: Fuerteventura, Corralejo, ULPGC y Vecindario. Otros como Marino, Lanzarote y Mensajero se debilitaron”.

Pedro Pérez Camacho, colaborador de eldeportivo.es, también alude a la ausencia de liquidez. “Es un factor decisivo. En aquellos tiempos, podía competirse con clubes peninsulares para hacerse con los servicios de buenos futbolistas. Ahora es muy difícil, salvo contadas excepciones. También se cometieron excesos en antaño que luego se fueron arrastrando una temporada tras otra, llevándoles a la desaparición a muchos de ellos. Es difícil conseguir un ascenso con un equipo que se nutra únicamente de jugadores de la base. Eso solo está al alcance de los filiales, con posibilidades de elegir a los jóvenes con mayor proyección. Sin ir más lejos, solo hay que ver lo que cuesta a un Real Madrid Castilla, Barcelona B o Atlético Madrid B lograr ese objetivo. En Canarias, solo Las Palmas Atlético ha podido conseguirlo

recientemente, reclutando promesas de nuestra tierra unido a algún foráneo”.

 

Los problemas económicos también son el principal motivo para Antonio León, informador deportivo especialista en fútbol regional durante más de 20 años, y que actualmente escribe para teldeporte.com. “La crisis se llevó por delante a muchísimos equipos, además de un Vecindario y un Universidad LPGC que se enterraron con la deuda adquirida tras su paso efímero por Segunda División”. Malos momentos que se unen a clubes en una etapa no menos complicada: Castillo, Telde, Realejos, Atlético Granadilla en Preferente; o los Villa Santa Brígida, Mensajero, Marino o Tenerife B en Tercera.

 

Modificación del sistema de ascenso

Pedro Pérez Camacho aboga porque el cambio de sistema de ascenso a Segunda División B, instaurado en la campaña 2006/2007, significó una mala noticia para los intereses de los clubes canarios.

“A partir de ese momento, salvo el primer año (subieron tres), únicamente lo han conseguido de manera puntual los campeones del grupo canario en eliminatoria directa. En la 2008/2009, se cambió nuevamente el formato para premier al primer clasificado y que tuviera la posibilidad de subir en una única confrontación, pero a tres cruces no lo ha conseguido nadie. Anteriormente a eso, existía la garantía de que uno de las islas subía directo, por lo que la representación estaba garantizada. Incluso, si lograban la permanencia, podían acumularse varios representativos en una misma campaña”.

Antonio León coincide igualmente en esta línea. “Anteriormente, Canarias se garantizaba ascender cada temporada a un equipo. Ahora, no. Es complicado lograr la escalada con este nuevo sistema, pese a que el campeón lo tiene más fácil porque le basta con ganar una única eliminatoria. Pero el segundo, tercer y cuarto clasificado deben superar una odisea: tres eliminatorias a doble partido. Está al alcance de pocos. Si no, que se lo preguntan al San Fernando del curso previo”.

Déficit en la profesionalización y exceso de ‘amiguismo’

José Agustín Lorenzo, corresponsal de EFE y colaborador de Canarias Radio La Autonómica, quien lleva cubriendo desde hace muchos años el fútbol base, también nos ofrece su perspectiva. “Existen dos factores básicos: la profesionalización de las estructuras deportivas y la organización interna de los clubes”.

Entiende Agustín que “profesionalizar es formar, prepararse, formarte parte del vanguardismo deportivo. No vale que un entrenador o futbolista dirija o juegue por su currículo deportivo. Hay que demostrar que se tiene el conocimiento, la profesionalidad y motivación necesaria. Hoy por hoy, siempre hablando en términos futbolísticos, es un rol secundario, casi residual. Se organizan los equipos por contactos directos, compromisos o “casi” favores personales”. En cuanto a la organización interna, añade que “casi nunca están los mejores o más adecuados, de acuerdo a la responsabilidad que se tiene en cada área delimitada”.

En tanto, cree que a día de hoy, los dos representativos – CD Tenerife y UD Las Palmas– son los únicos clubes de fútbol canarios que parecen tener esa capacidad económica –no tanto en lo profesional- para asumir esos nuevos retos. Pero con dificultades. “El filial de Las Palmas lleva dos años luchando por la permanencia, un equipo que terminó batiendo récords en el grupo canario el año de su ascenso desde la Tercera”. Un síntoma que entiende que se refleja igualmente en el primer equipo grancanario y tinerfeño, como si de un espejo de la situación se tratase. “Más de un técnico por temporada, sin confianza en los entrenadores de la cadena ni en los jugadores. Y siempre tapando agujeros y callando voces. Ahí están, deambulando en Segunda, sin visos de mejora”.

En cambio, destaca el trabajo de entidades como el CD Mensajero. “Con mucho trabajo, casi en familia, subieron al equipo. Pero solo duró dos años. Se notó que con solo eso no basta”. Un objetivo que se complica por la presencia de dos representativos en la Isla Bonita. “Una ciudad como Santa Cruz de La Palma, con 20.000 habitantes y dos equipos en Tercera que compiten por metas parecidas, la fusión es un pensamiento inviable, pese a tener un razonamiento más que objetivo para ello”.

También, hace un paréntesis con otro club emergente: el Tamaraceite. Líder de la Tercera Canaria como recién ascendido, pero con un proyecto importante detrás. “Es un ejemplo llamativo. Un club que ha crecido a la sombra de la Unión Deportiva y que puede obtener el título por méritos propios. Sería un espaldarazo importante para la estructura ‘amarilla’ meterlo en una división superior, alimentando así al primer equipo con dos líneas en Segunda B, siempre y cuando el filial de la casa amarilla no descienda”.

Más allá de eso, José Agustín no ve a ningún otro club con posibilidades reales de dar el salto de categoría. “Y si alguno lo consigue, el futuro que le espera no es muy halagüeño”. De este modo, cree que es difícil alcanzar el nivel de antaño. “Todo ha cambiado. Se ha modernizado, incluso las ideas, pero las personas que dirigen los clubes siguen siendo las mismas. No han evolucionado en su mentalidad”.

Las ligas emergentes, tierra de nuevas oportunidades

La aparición de ligas extranjeras en plena expansión se ha convertido en una valiosa oportunidad para muchos futbolistas canarios. Una nueva puerta que se ha abierto, con ejemplos en diferentes rincones del mundo donde disfrutan del fútbol en una cultura y país diferente. Tenemos numerosos ejemplos de jugadores que abandonaron la Tercera Canaria para probar en mercados emergentes, tales como la India o las competiciones nórdicas, entre otras. Un elemento positivo para el jugador, pero que también ha restado nivel competitivo a muchas escuadras del fútbol regional de nuestras islas

Con una experiencia como técnico fuera de nuestras fronteras, Zeben Hernández tiene un conocimiento privilegiado sobre esta situación. “Las condiciones que se ofrecen haciendo lo que te gusta y deseas, son impensables aquí. Al final, mucho de ese potencial prueba suerte fuera y te debilita. Eso hace que los playoffs de ascenso a Segunda B se nos hagan grandes a los equipos canarios. Y no porque no se trabaje, sino por cuestión de una falta de apuesta convincente. Y ahí, lo económico es fundamental”.

Para Adonay Martín, “es normal que los futbolistas tengan que busca lo mejor para ellos. Y si aquí no existe dicha oportunidad económica o competitiva, tienen que buscarla fuera. El jugador canario es deseado fuera de su tierra debido a sus grandes condiciones técnicas. Cada día, más equipos y agentes ponen sus ojos en el jugador de nuestra tierra. Además, en los últimos cursos, muchos han buscado una nueva oportunidad en la península. Convivimos en un archipiélago donde la insularidad nos lo pone complicado, pero estoy seguro que hay futbolista en nuestra Tercera con suficiente calidad para hacer un equipo puntero en Segunda B. Ojalá este año promocione alguno de ellos y se pueda alcanzar un éxito que sería positivo para todos. Ya el año pasado San Fernando y Tenerife B se quedaron cerca, así que algo se estará haciendo bien”.

En una línea similar, se pronuncia Willy Barroso. “En la Tercera actual, no puede vivirse del fútbol. Hay muchos jóvenes canarios con sumo talento. Y si no llegan o se mantienen en los filiales de los representativos, recurren a esas ligas emergentes, especialmente porque consiguen contratos profesionales que serían imposible de cobrar incluso en Segunda B”.

Agustín Lorenzo también ahonda en el fondo de esta cuestión. “La apertura de los mercados, la internacionalización de las economías y el desarrollo de esos países, posibilita que los jugadores se marchen, pero entiendo que lo hacen más bien por no encontrar las oportunidades que creen merecer. El jugador canario nace con una técnica depurada, como así avalan los entrenadores, pero a ese mismo futbolista le cuesta dar ese salto de calidad dentro de su propia dinámica de camino a la profesionalización”. Por ello, recurre a un técnico habitual en nuestro territorio: aplatanamiento. “Ahí está a la respuesta sobre por qué las figuras no despuntan. Una frase de un escritor francés lo resumen claramente: lo importante no es llegar a la cima, sino saber mantenerse en ella”.

Igualmente, cree que falta mayor confianza en el nuevo talento. “Los equipos confían poco en sus promeses. Hay datos: del campeón de Tercera –el Tenerife B-, solo Ángel Galván está con el primer equipo, unido a las apariciones de Borja Llarena en pretemporada. Pero si nos vamos a la UD Las Palmas, es peor: de los jugadores que terminaron la temporada pasada en Segunda B con el filial, solo estaba Diego Parras, cedido posteriormente en el mercado invernal al Murcia”.

Pedro Pérez Camacho entiende que “la aparición de estas ligas es una oportunidad que el futbolista encuentra en forma de estabilidad económica. Tenemos ejemplos claros como el del título logrado por el Chennai City de la India, con cinco canarios en sus filas (Nauzet Santana, Sandro Rodríguez, Pedro Manzi, Roberto Eslava y Néstor Gordillo). Son jugadores que, de no estar allí, probablemente serían refuerzos de lujo en la Tercera Canaria, debido a la escasez de representativos de las islas en Segunda B”.

“Es un factor a tener en cuenta”. Así lo ve Antonio León. “La Tercera en Canarias no es una categoría para vivir de ella. En cambio, en ligas como la hindú, donde hay cinco canarios, viven exclusivamente de este deporte, quitando de esta manera potencial a un grupo canario donde podría haber gente veterana que sería fundamental para jugar los playoffs ante equipos de la península”.

Falta de ambición

Zeben Hernández también apunta a que se ha perdido parte de esa pasión. “La base con la que llegan los futbolistas a Tercera División, a pesar de disponer de mayores medios y herramientas para tener un crecimiento más rápido, no es igual que la de antes. El fútbol se sentía y vivía de una manera que parecía que sin él, se paraba. La mezcla de todo esto, junto a otra serie de factores, ha hecho que hoy en día solo tengamos un representante en la división de bronce. Y es que, aunque el aspecto económico ha sido influyente, la falta de ambición también lo ha sido”.