En una gran superproducción tiene que haber un elenco de actores a la altura. Y el derbi del próximo miércoles no puede quedarse atrás. Por eso, me he permitido hacer una lista para que empiece el casting lo antes posible y que no falte de nada cuando Tenerife y Las Palmas salten al césped el día señalado.
El héroe. Siempre tiene que haber uno. Se me ocurren 23 opciones. Preferiría que no fuera Roberto. Por la tranquilidad de todos. Creo que el preferido del público es Ayoze, aunque Suso gana enteros para interpretar al protagonista.
El jefe. Está claro. Álvaro Cervera. Dirigirá las tropas y hurdirá el plan perfecto, cual Hannibal Smith en El Equipo A. Claro, a él también le encanta que los planes salgan bien.
El malo. Una especie de Rubén Castro. Se nos ha caído Apoño, que tiene cara de eso y era un candidato ideal. En las películas también pasa. Habrá que buscar un doble. ¿Nauzet Alemán? ¿Aythami? Se trata de liarla con unas declaraciones provocadoras.
El caballo del malo. Tiene que ser lento, claro. La defensa de Las Palmas debería encarnar este papel para que los buenos no sean alcanzados en las persecuciones.
El justiciero. Sebas Corona encarnó muy bien ese papel. Puede que Bruno sea su heredero natural. Se sacrificará para que otros luzcan. Como ese bueno de las pelis que dice “sigan ustedes, que yo los entretengo”.
El peligro. Retirado en Miguelturra (pueblo de Ciudad Real) Pino Zamorano, Gorka Sagués Oscoz es el nombre que esperamos haber olvidado el jueves por la mañana. Si lo mantenemos en la memoria, malo. Si hemos mentado a su familia, peor.
El quedabien. Siempre con la palabra justa en la boca para no mojarse, para que nadie descubra lo que piensa realmente, para no decantarse por un bando. Paulino Rivero es el hombre. “Que gane el mejor y reine la deportividad”. Algo así dirá. Seguro.
El saco de boxeo. En las películas es el personaje que suele aguantar todos los golpes, sea de los malos o de los buenos. Algún compañero/comentarista de la Televisión Canaria ocupará este papel. Sin duda. Nadie estará contento con su postpartido. “Esos van con el Tenerife… Esos van con Las Palmas”, se escuchará según la orilla.
El despistado. Dícese de aquel aficionado que solo va una vez al año al estadio y no sabe encontrar su butaca. Se suele sentar en el lugar de un abonado. Seguro que usted, querido lector, le pone cara a algún candidato.
El del puro. Disfruta con su vicio. Y más en días especiales como el derbi. Ese día más grande y más humeante. Pero se lo fuman él, los de al lado y los de detrás. También le pondrán cara a algún candidato.
El pesimista. Este papel suele tener trascendencia antes del desenlace. Te amarga la vida con expresiones como: “Buff, el estadio lleno. Hoy perdemos” o “el chico no ha fallado nunca y verás que hoy la encharca”. También vale la de “estos de Las Palmas van a llegar una vez y es gol”.
Podría seguir, pero no quiero aburrirles mucho más. Espero que los actores estén a la altura, disfruten de la película y al final ganen los buenos (es decir, el Tenerife).