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La pelea del poker por llegar a ser un deporte más

Redacción Deporpress | César García y Jonathan Concepción. Dos jóvenes jugadores de poker de las Islas Canarias que poseen un millón y medio millón de dólares respectivamente en total de ganancias jugando en vivo, o esas son las cifras que maneja Poker DB. César jugó sus mejores cartas en el año 2016, cuando se convirtió en el primer español en ganar un brazalete de las World Series of Poker tras varias oportunidades persiguiéndolo. Jonathan ha sido más discreto en los torneos en vivo y ha tenido mejores noches en las mesas del poker online, llegando a embolsarse 22.000 dólares en distintas tablas.

Ambos han conseguido poder dedicarse profesionalmente al poker y ambos se curtieron como muchos otros compatriotas, aprendiendo en Casinos de Tenerife. Pero ambos están más que convencidos de que no es nada sencillo conseguirlo. Hay muchos obstáculos que por el camino lo van poniendo complicado, y más si hablamos de las islas. Con la actual situación sanitaria a nivel nacional, los viajes de los jugadores para participar en los torneos se limitan demasiado, al margen de que se celebren muy pocos. Los principales circuitos profesionales de poker, ya sean las WSOP, CNP, WPT o EPT no tienen ninguna parada programada en Canarias y ese es un hándicap añadido para los jugadores del archipiélago. En esos torneos es donde se juega frente a los mejores y se gana dinero de verdad.

Pero quizá si el poker estuviera considerado en España como un deporte, como ocurre en otros países, todo sería más sencillo para los jugadores. Y eso que la Asociación Internacional de Deportes Mentales le dio al poker esta categoría en 2010, lo que parecía un gran y primer paso para que el juego de naipes tomara esta denominación en todo el mundo. En Brasil o México sí que se consiguió, pero no en la península ibérica, donde el estigma de que en el poker interviene demasiado el azar sigue suponiendo un lastre demasiado grande. La ausencia de una federación nacional y la desaparición de instituciones que parecían hace unos años ir en pro de la mejora de la imagen del poker también ha afectado.

Pero no todo está perdido. Porque este juego también es capaz de trabajar por sí solo. De hecho, el poker va cogiendo poco a poco tintes de deporte en materias como la preparación o el entrenamiento. Donde deportistas se entrenan con preparadores físicos y todo un equipo técnico enfocado a la mejora de su rendimiento, los jugadores de poker hacen exactamente lo mismo y cada vez son más los que tienen su coach de poker personal. Una profesión que viene proliferando en los últimos años y que fomenta la mejora del jugador en cuestiones de estrategia. No es lo único porque también en lo mental es fundamental la preparación y son los psicólogos los que hacen una buena labor en los usuarios que lo solicitan.

Hace una década, cuando el tema del poker como deporte tenía recorrido y resonaba como una posibilidad real, se llegó a plantear al Consejo Olímpico Internacional que el poker tomara tintes de deporte olímpico y fuera considerado como tal. La idea era que para los Juegos Olímpicos de Londres de 2012 se introdujera por primera vez en el calendario. Pero todo quedó en una gran bomba de humo que se disipó con mucha rapidez y que en España tuvo en la ley del juego su pilar principal para que el interés se diluyera rápidamente. Al considerar el poker como un juego de azar, el debate se cerró.

Flecos aún por cerrar

En España también hay otros aspectos frente a los que el poker tiene que combatir. Entre ellos que las legislaciones son bastante duras y no ayudan a que el jugador pueda dedicar su vida laboral única y exclusivamente a ello. De hecho, desde el año 2012 son cada vez más los jugadores que se han marchado de España en busca de otras oportunidades en el extranjero, en países como Reino Unido o Dinamarca. En estos territorios no es tan importante los impuestos aplicados sobre actividades de juego, que son mucho menores que en la península donde llegan a alcanzar el 50%, sino que lo verdaderamente clave es la regulación y lo que un profesional grava con el poker.

Aquí es complicado que las obligaciones lleguen a compensar lo suficiente a un usuario como para poder dedicarse plenamente al poker. Lo positivo es que en formato online se puede acceder a un mayor número de torneos y jugar con jugadores de Francia gracias a los acuerdos alcanzados de liquidez compartida. Un alivio para los jugadores españoles, que por el hecho de residir en el territorio nacional, tan solo pueden disputar competiciones en páginas de dominio español. En países como los que comentábamos anteriormente esto no ocurre. O mismamente en Andorra se permite jugar torneos en webs de dominio .com.

Sin embargo, con el aumento de la popularidad del juego en general y el poker en particular en los últimos meses, no es de extrañar que el combate por pasar a formar parte del catálogo de deportes regrese, aunque en realidad nunca se haya ido para las instituciones que de verdad están comprometidas con esta especialidad de cartas.