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La patada (voladora) más famosa de la historia

Por @josefelipem

Está considerado como el jugador más importante  en la historia del Manchester United, pero muchos lo recordarán por algo que no tuvo que ver directamente con el fútbol. Eric Cantona es un tipo diferente, que ya desde sus inicios como futbolista estuvo rodeado por la polémica y que parece haber sabido aprovechar esa imagen, por ejemplo, para ser uno de los analistas deportivos más ácidos del panorama internacional.

Para entender al francés hay que viajar hasta sus inicios en Francia. Crecido en la cantera de Auxerre, Cantona tuvo varios episodios polémicos en su país, especialmente cuando vestía la camiseta del Olympique de Marsella, por lo que buscó una nueva vida en Inglaterra. Estuvo a prueba una semana en el Sheffield Wednesday, que lo descartó, hasta aterrizar en el Leed United. Allí mostró sus dos caras: fue campeón de liga con el conjunto de Ellan Road, pero, por ejemplo, en su primer partido con los blancos escupió a un aficionado propio.

Aquel carácter fascinó a muchos, uno de ellos Álex Ferguson, que se fijó en él para su Manchester United. Ferguson estaba convencido de poder domar a Cantona y así fue. Con el galo en sus filas, los Diablos Rojos ganaron cuatro ligas de cinco posibles, además de dos copas, lo que situaron al conjunto de Manchester entre los mejores de toda Europa. Nieto de un combatiente del Frente Popular durante la Guerra Civil Española, Cantona siemrpe se significó como un futbolista rebelde, pero nunca estando en activo haciendo manifestaciones políticas. Fue quizás el 25 de enero de 1995 cuando The King, como le siguen apodando, mostró su lado más radical.

Durante un encuentro en Selhust Park ante el  Crystal Palace, Eric fue expulsado por un forcejeo con Richard Shaw, futbolista local. El colegiado lo expulsó, pero mientras Cantona se dirigía a su zona de banquillos Matthew Simmons, hincha del Palace, tuvo la mala idea de insultarlo. «Fuck off, you motherfucking, French bastard”, vino a deciar el aficionado que, prácticamente de manera automática pudo ver como el francés le propinaba una patada voladora ante la sorpresa de todos. Cantona cayó al suelo, pero allí estuvo el tiempo justo para ponerse nuevamente en pie y pegar a Simmons, que sería acusado de neonazi tiempo más tarde.

“Pido perdón a Manchester United, a mis compañeros de equipo, a los hinchas, a la Federación… y quiero disculparme también con la prostituta con la que estuve anoche”, dijo Cantona al día siguiente en una disculpa muy a su estilo que pocos tomaron en serio.

Aquello le costó caro al jugador, sancionado con ocho meses sin poder jugar a fútbol, algo que, a pesar de contar con 28 años, aceleró su decadencia. Además, trabajó para la comunidad, algo de lo que sí dijo sacar provecho. Se retiró al término de la campaña 96/97, que fue cuando en Old Trafford vieron por última vez a un tipo lleno de genio que siempre jugó con el cuello de su camisa levantado, algo que logró poner de moda.

¿Qué pasó después?

Las consecuencias de este caso fueron sumamente llamativas. Eric Cantona cumplió con su dura sanción, algo que no hizo que se arrepintiera de todo aquello: «Caí de pie y por eso fui a darle un puñetazo, pero no le di lo bastante fuerte. Debería haberle pegado más fuerte. La patada jamás la he visto porque sabía lo que había hecho. Después que sucedió aquello mi casa estaba rodeada de periodistas y eso bastaba para darme cuenta de lo sucedido. Mi casa era pequeña y ellos me tapaban la luz. Fue un drama y yo fui un actor. Creo que Nike, la empresa deportiva con la que tenía un contrato de publicidad, supo sacar provecho de mi personaje y lo hizo muy bien”, dijo el jugador a la revista Four-Four.Two dejando claro que, para nada, se había arrepentido.

Las cosas fueron bastante peor para Matthew Simmons. El Leeds decidió expulsarlo como socio, los aficionados del United, tradicionalmente de izquierdas, lo amenazaron contínuamente de muerte por ser racista y lo echaron de su trabajo. Simmons no parecía trigo limpio, porque años más tarde ingresó en la cárcel debido a pegarle al entrenador de fútbol de su propio hijo.

La ficha:

Crystal Palace: Nigel Martyn, Darren Patterson, Chris Coleman, Richard Shaw, Gareth Southgate, Ricky Newman, Dean Gordon, Darren Pitcher, John Salako, Chris Armstrong y Iain Dowie (Iain Dowie, min 76).

Manchester United: Peter Schmeichel, David May, Gary Pallister, Denis Irwin, Ryan Giggs, Paul Ince, Roy Keane, Brian McClair, Lee Sharpe (Andrei Kanchelskis, min 85), Eric Cantona y Andy Cole.

Goles: 0-1, min 50: Daviv May. 1-1, min 80: Gareth Southgate.

Árbitro: Alan Wilkie. Amonestó con amarilla a Coleman, Armstrong, Pitcher y Keane. Expulsó a Cantona por doble amarilla.

Estadio: Selhurst Park, ante 18.224 espectadores.