Por @pabloalbelo
Tengo una extraña manía de tratar de entender a todo el mundo. No sé si es algo innato o que el paso del tiempo me ha hecho así, pero poseo una tendencia a intentar ponerme en ambos lados de una disputa. En este caso que nos trata hoy la disputa ha estado a punto de acabar en tragedia. Vitolo estuvo a escasas horas de marcharse del CD Tenerife, aunque unas últimas llamadas lo impidieron. Por eso, vamos a intentar ponernos en ambos bandos para intentar entender la historia.
Vitolo.- Cabe comenzar a recordar una premisa fundamental. Los jugadores de fútbol son personas. Personas con familia. Con padre, madre, hermanos, hijos e historias cotidianas como las tenemos nosotros. Y las personas deben velar por el interés de su familia. La carrera de los futbolistas es corta. Se puede ser banquero con 55 años, pero es imposible ser futbolista. Por tanto, no nos podemos echar las manos a la cabeza porque un futbolista quiera mejorar y pensar en su futuro. Es bonito ser un romántico del fútbol, pero hay que entender que alguien próximo a la jubilación (futbolística) quiera sellar su futuro. ¿Ustedes no lo harían? ¿Cuantos años tiene Vitolo que demostrar su compromiso con el club?
CD Tenerife.- En este caso, la postura del club parece entendible. Vitolo aterriza en las oficinas del club con un ofertón brutal para marcharse tres años yen el club no pueden igualarlo. ¿Qué hacen? Pues agradecerle los servicios prestados y al menos no cabrearle de cara a retenerle un año más y que haga una mala temporada. Pues le ofrecemos la carta de libertad y que termine en Grecia. Al final, es imposible competir con ofertas de ese calibre y más cuando se juega Europa League. Al final, le ofrecemos ampliar y todos contentos.
Bien, leído esto, mis sensaciones (y algo de información): Vitolo quiere asegurarse su futuro porque tiene 32 años y solo una temporada más de contrato. Con 38 partidos y cinco goles parece lógico. Usa una oferta de un club griego para apretarle las tuercas al club y que reaccione. El club no traga a la primera con la oferta y le dice que si la oferta es tan buena, que se marche. Luego, y parece lógico, se produce una llamada para intentar retener al jugador por lo que buscaba desde el principio, que no era dinero, sino asegurarse el futuro, lo que es lícito. Eso sí, el jugador a mediodía estaba fuera del club. Y todo se arregló por la tarde. La rueda de prensa de hoy, una pantomima. Aunque necesaria…