Por @juanjo_ramos
Las urgencias marcan el fútbol. El resultado condiciona las decisiones. Partiendo de esta realidad se podrá entender mucho mejor que el trabajo de cantera quede en un segundo plano en muchos equipos. Pero este camino, en la situación financiera actual, es pan para hoy y hambre para mañana. Sobre todo para aquellos que, como el CD Tenerife, no van sobrados y pueden hallar en la venta de unos de sus jóvenes valores la llave para subsistir o, en el mejor de los casos, incrementar su presupuesto al año siguiente y aspirar a algo más.
La palabra ascenso, desterrada ahora del diccionario por la desastrosa temporada pasada, no puede salir a la luz en el entorno blanquiazul con naturalidad si no es por la vía de la humildad. Esa que permitió al Eibar ascender a Primera en la temporada 13-14 o al Girona quedarse a un paso en la 14-15. El actual Tenerife no es aquel que podía permitirse pagar dinerales. Ahora se discute hasta el último euro en una negociación y, con frecuencia, hay que retirarse con el rabo entre las piernas.
Por eso, es más importante si cabe generar oportunidades para los jóvenes. Raúl Agné leerá esto (o se lo contarán) y dirá: “Encima”. Pues sí. Todo lo que sea no sufrir como el curso anterior será un éxito. Pero tiene otra obligación: ha de crear el ambiente propicio para que Jorge, Alberto, Cristo González o cualquier otro canterano crezca hasta despertar el interés de otros equipos.
A día de hoy, el Tenerife necesita vender para crecer. Y esa debería ser una filosofía de club, instaurada desde arriba, marcada a fuego en la dirección deportiva y ejecutada sin lugar para las dudas en la dirección técnica. No hay otro camino. Por eso, me chirría ver a Germán Sánchez por delante de los canteranos. No porque el jugador procedente del Olot no se lo merezca ni porque Agné no esté siendo justo, sino porque no es el resultado ideal. Alberto y/o Jorge tienen que de dar un paso adelante. No pueden ser superados por un señor de 28 años que no ha jugado nunca en la categoría de plata. Dicho eso con todo el respeto porque se lo está ganando. Si sucede es porque algo no están haciendo bien. Es su pequeño fracaso. Pero también el de su entrenador.
Lo mismo sucede con Cristo González. Tiene cualidades suficientes para triunfar. A su edad, pocos cuentan con el talento del delantero. Pero le falta orden. Tiene que escuchar y absorber conocimientos. Dejarse enseñar. Hasta ahí sus defectos. Pero es obligación del técnico conseguir que lo entienda y sacar a flote su enorme potencial.
Fichar dos delanteros en este tramo final del mercado es un giro inesperado, un cambio de planes en mitad de la batalla. Entiendo el diagnóstico: falta gol. Pero me preocupa que Nano y Cristo pasen directamente a los puestos 4 y 5 de la delantera blanquiazul. Ni deben salir del Tenerife ni deben quedar relegados. Aparte de conseguir que este equipo compita y gane, Agné (y Serrano) también tiene la obligación de contar con los canteranos y generar las condiciones para que triunfen. No vale con culpar a los chicos y escurrir el bulto.