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La noche en la que el Tenerife desquició al Bernabéu

Redacción Deporpress| Deporpress ofrece este domingo la sexta entrega de la sección ‘Joyas Blanquiazules’ que, en esta ocasión, rescata el partido de vuelta de la eliminatoria de la Copa del Rey de la temporada 1993/94, que enfrentó al Real Madrid CF y al CD Tenerife en el estadio Santiago Bernabéu.

Gracias a la colaboración de Golazosdeltete podrás disfrutar, una semana más, de las imágenes de aquel histórico encuentro, en el que los blanquiazules lograron un inolvidable triunfo (0-3) que hizo agrandar aún más su leyenda de adversario prohibido para el conjunto blanco en aquella primera mitad de la década de los 90.

Además, el periodista Willy García ha grabado un video (que encontrarás tras el último párrafo) en el que nos acerca sus recuerdos, vivencias y anécdotas. Un documento en el que, con su particular visión, nos traslada al ambiente que se vivió en el coliseo madridista aquella mágica noche del 1 de febrero de 1994.

El relato de esta semana será conducido por Manolo López, el guardameta grancanario que rememora, con todo lujo de detalles, cómo el Tenerife se clasificó brillantemente, por primera y única vez en su ya casi centenaria historia, para las semifinales del torneo copero. La plantilla y el público madridista terminaron desquiciados al ver cómo se les escapaba la posibilidad de tomarse la ‘revancha’ de aquellas Ligas que perdieron años antes en el Heliodoro Rodríguez López. De hecho, la cita concluyó con una lluvia de almohadillas sobre el césped, cargas policiales en las gradas y con gritos de dimisión hacia el técnico Benito Floro y el presidente Ramón Mendoza.

EL ESTÍMULO DE MEDIRTE AL REAL MADRID.- «Recuerdo que cuando conocimos el resultado del sorteo y nos dijeron que nos íbamos a medir al Real Madrid nos sentimos contentos. Nos había tocado una eliminatoria de esas que a todo jugador siempre le gusta jugar porque era un estímulo. Había mucha rivalidad con el conjunto blanco por todo lo que había sucedido con las Ligas en la isla y todos sabíamos que ese iba a ser uno de esos partidos que son una oportunidad para ponerte en el escaparate. Es cierto que yo estaba jugando la Copa del Rey pero, en aquellos meses, también estaba jugando los partidos de Liga porque Agustín se había lesionado».

EL REFUERZO DE LA VICTORIA EN LA ISLA.- «Nosotros, en ese momento, teníamos una gran plantilla. Éramos un equipo con aspiraciones y competíamos por llegar lo más lejos posible en la Copa y hacerlo bien en la Liga. En el partido de ida, le jugamos de tú a tú al Madrid en el Heliodoro. Ganamos 2-1, pero es cierto que aquel partido podía haber terminado en empate. Fue un choque muy igualado y todo quedó abierto para la vuelta en el Bernabéu, donde ya sabíamos de antemano con todo lo que nos íbamos a encontrar. Sin embargo, dentro de nosotros sabíamos que les podíamos ganar allí también. Era algo que estaba en nuestras cabezas».

SALIMOS AL BERNABÉU SIN NADA QUE PERDER.- «Teníamos la tranquilidad del deber cumplido al haber ganado en el partido de ida en casa y poder brindárselo a nuestra afición. Nos quedaba una segunda parte que teníamos que jugar como visitantes y el objetivo era ser competitivos también en el Bernabéu. El Real Madrid estaba motivado, pero creo que eso les perjudicó. Por todo lo que leímos en la Prensa aquellos días, yo diría que incluso estaban hasta sobremotivados. Eso les hizo salir demasiado revolucionados. Quisieron ganar el partido por lo civil o por lo criminal. Tuvieron algunas ocasiones de gol en los primeros minutos pero, al no materializarlas, se pusieron más nerviosos. Recuerdo que ellos tenían algunos jugadores fuera de sí desde muy pronto y todo eso nos facilitó las cosas a nosotros para poder salir al contragolpe. En ese sentido, vimos muchas situaciones de desesperación en el rival porque no pudieron cumplir con lo que se suponía que era una obligación ante su público. Eso les pesó muchísimo».

AMBIENTE HOSTIL.- «El Tenerife de aquella época no era nada bien recibido en Madrid, pero esas situaciones ya se dan menos hoy en día porque todo está más controlado. Recuerdo que, tras perder el Real Madrid la primera Liga en el Heliodoro, ibas del hotel de concentración a dar un paseo hasta El Corte Inglés y la gente te decía cosas por la calle. En aquella eliminatoria de Copa también se había creado un ambiente muy hostil para el partido de vuelta. Tanto en la puerta de nuestro hotel, como en las calles y en la llegada del equipo al estadio las cosas estuvieron ‘calentitas’. Pero ellos tenían más que perder que nosotros. Sabíamos que, si estábamos bien y éramos capaces de responder a lo que habíamos preparado para aquel partido íbamos a tener nuestras opciones y al final las aprovechamos».

LA CHARLA PREVIA EN EL VESTUARIO DEL BERNABÉU.– «No hubo nada especial. Fue como las de siempre. Tanto Jorge Valdano como Ángel Cappa nos insistían siempre en lo importante que era salir a jugar y divertirnos. Y aquella noche tampoco fue una excepción. Nos advirtieron, eso sí, que no entrásemos en sus provocaciones, ni en otro tipo de situaciones que podían darse en el partido y podían perjudicarnos. Los técnicos nos invitaron a jugar como lo habíamos hecho en la isla. Sabían que si éramos el Tenerife tendríamos opciones reales. El Madrid tenía mucha necesidad y había que aprovechar esa oportunidad y hacer que jugase a nuestro favor. En los días previos trataron de rebajar la tensión y nos pidieron que no hiciésemos ninguna declaración que pudiese suponer un enfrentamiento en los medios de comunicación. Se trataba, sobre todo, de intentar salir a jugar como sabíamos y a demostrarlo en un escenario tan grande como el Bernabéu».

PARAR LA SALIDA EN TROMBA DEL REAL MADRID.- «Era invierno y el campo estaba duro e irregular porque había nevado. Sabíamos que el Madrid iba a salir en tromba con su público. Y los primeros minutos fueron de mucho agobio para nosotros. Tuve que intervenir como 4 veces solo en los primeros 10 minutos. Quisimos quedarnos el balón para que ellos se desesperasen. La verdad es que lo conseguimos. Se les veía ansiosos. Querían jugar directo y muy rápido. El Real Madrid buscaba marcar rápido, pero el Tenerife fue creciendo. Y luego sufrieron bastante corriendo detrás de nosotros. Creo que, en cierta manera, les sorprendió que no saliésemos a defendernos como solían hacer allí todos los equipos. El Madrid nos achuchó muchísimo, pero jugábamos el balón con criterio. Descargábamos cada vez que podíamos y tratamos de hacerles daño con lo que sabíamos hacer. Eso nos benefició porque encontramos la fórmula para desactivar al Real Madrid y llevarlo a la desesperación. Aquel Tenerife estaba bien hecho y éramos muy competitivos. Cuando estábamos bien y lográbamos circular la pelota éramos un equipo complicado porque al adversario le costaba quitarnos la pelota y solía desorganizarse».

UN TENERIFE CON PERSONALIDAD Y LIDERAZGO.- El Bernabéu es uno de esos campos donde nunca puedes fiarte. Puedes ir ganando 0-1, pero el es de esos equipos que puede hacerte 3 goles en un abrir y cerrar de ojos. Pero aquella noche supimos cómo ir apagando al Madrid. A medida que avanzaba el partido, y después del 0-1, ya veías que cada vez tenían menos opciones. Hicimos el 0-2 y ahí es donde surgen las voces de los líderes de cada equipo. Las frases que te ayudan a seguir creciendo, como ‘no podemos dormirnos’, o ‘estamos bien, pero hay que seguir’. Aquel Tenerife tenía líderes que te aportaban ese plus de concentración durante todo el tiempo. Éramos un equipo en el que todos nos ayudábamos muchísimo. Ezequiel Castillo, Fernando Redondo o Chano eran cruciales con esa labor en el centro del campo y luego, atrás, César Gómez o Antonio Mata también transmitían su experiencia y eso lo notaba todo el grupo».

EL ORGULLO DE CANARIAS.- «La verdad es que no sé cuántas veces habrá ganado un equipo canario en el Bernabéu. Para mí la de aquella noche fue la primera y la única. Y menuda victoria conseguimos. Fue una alegría deportiva enorme. Una satisfacción personal para ti, para tu gente y para tu afición. Partidos como ese, o los de las dos Ligas o el de La Coruña son, dentro de mi etapa en el Tenerife, las cosas con las que me quedo. También gaurdo con mucho cariño el primer partido en Europa también. Particularmente estoy orgulloso porque llegué a un Tenerife que era un recién llegado a la Primera División y cuando me marché, cinco años después, ya éramos un equipo consolidado. Así que siempre tendré la satisfacción de haber formado parte de los que ayudaron a que aquel equipo creciese como entidad en la máxima categoría del fútbol español».

UNA FAMILIA DENTRO Y FUERA DEL VESTUARIO.- «Cuando el árbitro pitó el final hubo una lluvia de almohadillas espectacular, pero en el vestuario ya se desbordó todo y se vivieron momentos de una alegría enorme. La gente también nos recibió por todo lo alto al regresar a la isla. Teníamos ganas de volver para compartir esa proeza con nuestra gente. El partido fue entre semana y no pudieron desplazarse muchos seguidores. Los días siguientes fueron una locura porque poder trasladar todo aquello a nuestra afición fue maravilloso. Siempre tuvimos el convencimiento de que había posibilidades de pasar aquella eliminatoria contra el Real Madrid. Éramos una familia y esa era una de nuestras virtudes como grupo. Compartíamos tiempo de ocio con los compañeros y luego también solíamos hacer cosas con las familias de otros compañeros. Eso siempre es fundamental para favorecer la cohesión entre todos».

EL SUEÑO DE UNA FINAL QUE NUNCA FUE.- «Tras eliminar al Real Madrid nos ilusionaba a todos muchísimo la posibilidad de llegar a jugar una final de Copa del Rey pero, para eso teníamos que superar al Celta en semifinales. No pudo ser. El partido en Vigo no nos salió bien y allí nos superaron en todo. El Celta tenía buen equipo y era un rival muy duro. Jugaban parecido a nosotros e hicieron un muy buen partido en Balaídos. Allí no tuvimos nuestra noche y, prácticamente, se acabó la eliminatoria. Me queda esa pena porque hubiese sido la culminación a una etapa de tres años con Valdano y Cappa que fue absolutamente maravillosa para todos nosotros.

LA VISIÓN DE ÓSCAR DERTYCIA.- «Ganar 0-3 al Real Madrid en el Bernabéu fue algo muy importante. Ellos se habían tomado el partido como una revancha de todo lo que había ocurrido con las dos Ligas que se dejaron en Tenerife y, tras el 2-1 en la isla, querían eliminarnos como fuese. En el Heliodoro tuve la suerte de hacer un bonito gol, el segundo, tras una gran jugada de Diego Latorre, que ese día también estuvo espectacular. Sirvió para ampliar la diferencia y tuvimos la posibilidad de irnos a Madrid con ventaja en la eliminatoria. Para mí ese tanto fue especial porque se lo marqué al Real Madrid y a Paco Buyo. Recuerdo cosas lindas de aquellos partidos, los instantes previos al partido y esa ansiedad en los minutos antes de poder disfrutar de un partido tan importante. Me pone contento recordar lo ocurrido en aquellos años. Aquella noche del Bernabéu fue muy feliz porque era la primera vez en la historia que el Tenerife llegaba a una semifinal de Copa del Rey y fue un honor hacerlo con aquel grupo tan importante que formamos con Valdano, Cappa, el profe Giráldez. el equipo y toda la plantilla».

A continuación, el periodista Willy García, que vivió aquella cita en directo en el Bernabéu con el micrófono de Radio Club Tenerife, nos trae sus particulares recuerdos, vivencias y anécdotas sobre el partido que supuso la primera victoria europea blanquiazul ante el Real Madrid en su feudo.

Y, en el siguiente enlace, puedes encontrar el partido completo entre el Real Madrid y el CD Tenerife gracias a la colaboración de Golazosdeltete.