Redacción Deporpress | Joseba Etxeberria volvió a los banquillos del fútbol profesional la pasada temporada. Lo hizo para enderezar el rumbo del CD Mirandés en las últimas quince jornadas. Sustituyendo a Lolo Escobar, ganó siete encuentros y perdió otros tanto. Empató el otro. Estos curiosos números representan lo que era el cuadro de Anduva la pasada temporada: capaz de lo mejor y de lo peor.
La juventud de su plantilla y las características de atacantes como Roro Riquelme y Sergio Camello permitieron al que fuera entrenador del CD Tenerife llevar adelante su fórmula: intensidad, presión alta y un ida y vuelta casi constante. A velocidad de vértigo salió su equipo del descenso, consiguiendo la primera victoria de su etapa precisamente ante los blanquiazules.
Pero en la presente temporada el mal inicio ha obligado al vasco a repensar su fútbol. Aunque mantiene algunas señas de identidad, ha sido capaz de variar su habitual 4-5-1 por un 5-4-1 aparentemente más defensivo. Se protege Etxeberria, como hizo el pasado domingo en Lugo. Allí sumó un punto y sufrió durante algunos tramos.
Con su delantero estrella (Raúl García de Haro) lesionado, Mraz podría repetir en ataque. Usó en el Anxo Carro a dos bandas de ataque a pierna cambiada (Serrano y Pinchi), aunque no hay que descartar rotaciones en este puesto. Además, ha optado por un doble pivote claro. En el fondo, tres centrales y dos carrileros largos. Un cambio significativo en su ideario.