Redacción Deporpress | Cuenta atrás para la llegada del ansiado verano. Sol, playa, arena…La perfecta combinación que esperamos durante meses. No obstante, cuando el calor aprieta debemos tener mucho cuidado con nuestra salud. Si además eres deportista, debes ser muy consciente de la importancia de la hidratación, convirtiendo el agua en tu mejor aliado antes, durante y después del ejercicio físico.
El pasado año, justo por esta época, la web oficial de Hospiten publicó un interesante artículo de cómo afrontar el calor. En esa misma publicación, el Doctor José Luis Prada Pardal, enfatizó un aspecto fundamental para este tiempo veraniego: “Si se realiza ejercicio físico, no esperar a tener sed para beber”. Además, el especialista en Medicina Interna señaló que “las soluciones de rehidratación oral son los productos de elección, toda vez que aportan, de manera perfectamente dosificada, las necesidades de electrolitos, sales y agua”.
Debemos saber que el agua regula la temperatura de su cuerpo, lubrica sus articulaciones y ayuda a transportar los nutrientes para darle energía. Si no está debidamente hidratado, tu cuerpo no puede funcionar correctamente. La deshidratación puede variar entre leve y grave. Los síntomas de deshidratación pueden incluir: mareos o sensación de aturdimiento, náuseas o vómitos, calambres musculares, ritmo cardiaco fuerte y acelerado…
Quizás la pregunta que pasa por nuestra mente sea: ¿Cuánta agua debo beber? La Sociedad Española de Traumatología del Deporte (SETRADE) insiste en que aquellas personas que practiquen deportes en verano deben ingerir 250 ml de agua antes de hacerlo, cada 30 minutos de actividad, y un litro y medio después del ejercicio, para evitar cuadros de deshidratación. También es comprensible entender que la respuesta dependerá de cada persona. No es lo mismo un individuo de 90 kilos que uno de 60. Cuidado, tampoco es bueno el beber demasiado, ya que entonces corremos otros riesgos como la retención de líquidos.
La regla es que bebas la misma cantidad de líquido que el que has eliminado al sudar. Para saber cuántos litros pierdes al sudar, lo más práctico es que te peses antes y después de la actividad física durante una semana, los miligramos de peso que has perdido corresponden a los ml de agua que tienes que reponer.