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La guerra que paró Pelé

Por @josefelipem

África es un continente que los europeos colonizaron y que, cuando lo abandonaron de manera oficial, dejaron en la más absoluta pobreza, inmerso en guerras intestinas creadas, en muchos casos, por ellos mismos. La Guerra Civil de Nigeria (o Guerra de Biafra) fue una de las más sanguinarias. Comenzó el 6 de julio de 1967 y concluyó casi tres años más tarde, mientras, murieron un millón de civiles y otros seis millones y medio de personas se convirtieron en refugiadas, porque aquello no había sido solo un conflicto en el que la región de Biafra había proclamado su independencia, sino que había sido una guerra clásica de aquellos tiempos, con múltiples apoyos exteriores generando alianzas ciertamente surrealistas, como la que apoyaba a Nigeria en la que estaban inmersas la URSS y los Estados Unidos. El bloqueo nigeriano generó una terrible hambruna en Biafra, que sirvió para llamar la atención internacional sobre este conflicto, a pesar de que por otro lado esos mismos países vendían armas a los dos bandos.

En medio de ese terrorífico clima llegó el Santos de Pelé a jugar a Nigeria. El Peixe, como se conocía al equipo, tenía magia. La alineación se citaba de carrerilla: Gilmar; Dalmo, Mauro, Calvet, Zito; Mengalvio, Lima; Dorval, Coutinho o Pagao, Pelé y Pepe formaban un conjunto sensacional que se dedicaba a hacer giras por todo el planeta, muy parecido a lo que posteriormente harían los Harlem Globetrotters en baloncesto. Así se entiende, por ejemplo, la cifra de tantos anotada por Pelé a lo largo de su carrera, en la que visitó hasta 59 países solo para jugar con el Santos. El 26 de enero de 1969, el conjunto brasileño jugó en Lagos, capital nigeriana, que literalmente se paralizó para poder ver al gran ídolo mundial. Lagos era aún una zona segura, pero aquel acontecimiento fue tan grande que el Santos se comprometió a regresar, el 4 de febrero del mismo año, aunque esta vez lo haría a Benin, ciudad del Oeste del país, que vivía día sí día también los acosos de la guerrilla biafreña.

La guerra, literalmente, se paró para ver el partido entre el Santos y un combinado de Nigeria y Benin, llevándose a cabo un alto el fuego respetado por ambas partes. Guilherme Nascimento, historiador del Santos, recordaría: «Tan importante era la visita  de Pelé, que en menos de diez días, el club logró detener el conflicto entre la República del Congo y la República Democrática del Congo y de la guerra del Biafra en Nigeria». Igual de impactado quedó Lima, jugador de aquel equipo, que recordó posteriormente la «enorme cantidad de gente» que «caminaba por la calle» junto a la guagua del Santos camino del estadio. «Visitar aquellos lugares de guerra era muy extraño para nosotros, había muchos soldados por la calle, la gente moría de hambre, pero era un momento de fiesta para ellos y nosotros», apostilló.

El Santos ganó 2-1 (con goles de Edu e Toninho) y Pelé, más tarde, recordaría: «Por un corto periodo de tiempo, al menos, habíamos conseguido traer la paz en una zona de guerra».

¿Qué pasó después?

A pesar de que la explicación de que Pelé llegó a parar el conflicto ha sido durante años mundialmente aceptada, esta resolución idílica no es para nada cierta. El lector, que habrá pensado en el que fútbol es capaz de lo peor pero también de lo mejor, quizás haya quedado complacido con ese relato, que no es verdad, pero que lo fue durante mucho tiempo. En 2005, la revista Time llegó a publicar: «Aunque los diplomáticos y emisarios habían intentado en vano durante dos años detener el combate en la que por entonces era la guerra civil más sangrienta de África, la llegada a Nigeria en 1969 de la leyenda del fútbol brasileña Pelé trajo un alto el fuego de tres días. Tanto el gobierno como la independizada República de Biafra aceptaron una tregua para permitir a su equipo, el Santos, jugar dos partidos de exhibición contra equipos locales. Durante 72 horas, el fútbol fue más importante que la guerra». Pero la realidad es bien distinta.
 Olaojo Aiyegbayo, escritor de origen nigeriano, fue más allá, buscando datos en archivos estatales y encontrándose con una desagradable sorpresa. El propósito de aquellas giras del Santos era, simplemente, ganar dinero, y así se presentaron también en Nigeria y Benin. Aiyegbayo demostró, con informaciones de diarios nigerianos de aquella época, que tal alto el fuego jamás se había producido, pero lo que sí aumentó fue la seguridad, y la represión, del ejército nigeriano. Apunta el escritor que en la primera biografía de Pelé, publicada en 1977 bajo el título My Life and the Beautiful Game (Mi vida y el juego bonito) el delantero no menciona en ningún momento dicho capítulo, algo que sí hace en una autobiografía que vio la luz en 2007.
En 2007 Pelé reconoció «una fuerte presencia militar» en Nigeria además de «la garantía» por partes de las autoridades de que no sucedería nada, algo que, obviamente, dista mucho de que una guerra parara libremente por el amor al fútbol.
El informe completo de Olaojo Aiyegbayo se puede leer aquí http://africasacountry.com/2015/10/when-pele-played-in-nigeria-during-its-civil-war-did-he-really-bring-a-ceasefire/

Fruto de aquel conflicto nacería la ONG Médicos sin Fronteras y para el recuerdo, quedará, un dato que sí es real, los intentos de reconciliación entre las partes, ya que no existieron casi represalias una vez que Biafra tuvo que rendirse. Después de eso, otros 12 golpes de estado han sacudido a Nigeria. Otro encuentro de fútbol sí paró un conflicto armado, también en África, pero esa es otra historia que trataremos más adelante.