Por @ivanvillanua
El fútbol en Canarias lo dominan dos bandos bien polarizados. Por un lado, la UD Las Palmas que, con un club saneado después de muchos años de travesía, se quedó a un segundo de ascender el año pasado y este va camino de adelantar la fiesta algunas semanas. Si los refuerzos en verano fueron buenos, en invierno gasta poco pero lo hace con cabeza y seguridad de acierto. Es decir, deja el turrón preparado para la fiesta en mayo. Las Palmas tiene a un «perro viejo» de entrenador. Un tipo que no va a vacilar ni un solo instante en conseguir la meta. Y que no le tiembla el pulso cuando se cabrea. Cuesta un dineral como técnico, pero los amarillos, repito, tienen dinero y pueden invertir.
En la otra esquina del ring, el CD Tenerife. No tiene dinero. Nadie quiere jugar porque no hay dinero. Lo poco que ofrecen solo permite reforzar a la plantilla pero no de manera competitiva. Más bien para arreglar algún que otro descosido. Esto ha llevado a la desesperación de todos. Por un lado la afición que ya no permite ni una más a Cervera. Un técnico que no tiene más mimbres que los que se ven y con eso tira. Porque no hay dinero. Y por otro el presidente. Parece que Concepción tiene la decisión tomada aunque, también es verdad, que a falta de una semana para que termine el mercado invernal, echarlo puede ser hasta contraproducente.
Ya lo ven el dinero lo marca todo. Esa es la gran diferencia y por eso, entre otras razones, el Tenerife está ahí y Las Palmas arriba del todo. No, los jugadores dan lo que dan y si no llegan refuerzos el estado anímico se los come. Porque no dan con la tecla, porque no marcan y porque el técnico desgasta su mensaje sin acierto cada semana que pasa. Ojalá que Concepción acierte con el nuevo entrenador…y también con el Director Deportivo que se marchará en junio o ahora tras hacer sus últimas tareas. Con dos euros. Maravillas para qué engañarnos.