No debe ser fácil tener 20 años y cargar con un equipo a cuestas. O asumir con facilidad el éxito y los elogios sin que a uno se le vaya la cabeza y se crea el rey del mambo. No debe resultar cómodo responder a las mismas preguntas de los periodistas sobre tu futuro una y otra vez, ciñéndote a un guion preestablecido. Ni escuchar que medio mundo futbolístico te sigue cada semana (aunque no haya una sola oferta en firme encima de la mesa blanquiazul) sin que te afecte en el día a día o en los partidos. Todo eso y más lo está haciendo Ayoze Pérez.
El futbolista que vale el precio de una entrada, el que ilusiona cada 15 días al tinerfeñismo está más cerca de irse que de seguir en el Tenerife. La afición se ha alarmado y ha empezado el habitual ejercicio de tiro al blanco. ¿Quién es el culpable? Analicemos a los actores de la película.
El entrenador. Planteó ceder al futbolista en verano porque ni él confiaba en semejante progresión. Pero suyo es el mérito de alinearlo, reorganizar el equipo en torno al delantero y sacarle un rendimiento que llama la atención a cualquiera. Le pudo la sinceridad el pasado domingo en la sala de prensa.
El director deportivo. Estuvo hábil para evitar la cesión del futbolista en verano, pero torpe para no arreglarle el contrato antes de que estallara. El tiempo ha jugado en su contra y se ha visto atrapado en una negociación de la que no podía salir victorioso. Simplemente porque la otra parte no quería. Ahora se ve fuera de las conversaciones. Ninguneado. Puede pasar a la historia como el director deportivo que dejó escapar a Ayoze Pérez.
El representante. Escriba lo que escriba del personaje, me pondrá a parir. Así que, de momento, prefiero preguntar: ¿Es lógico pedir un sueldo de Primera muy por encima de las posibilidades del Tenerife? ¿De verdad es bueno que salga Ayoze este año cuando otros, como Vitolo Machín, esperaron más tiempo para crecer en Segunda? ¿Merece la pena irse a un conjunto de Primera de media tabla hacia abajo o a ser suplente en un grande que liderar a un Tenerife ambicioso la próxima temporada? ¿Compensa un gran salario ahora y salir de la Isla señalado que hacerlo con naturalidad cuando de verdad el equipo se le quede pequeño?
El chico. De momento solo le reconozco un error. Uno del que terminará dándose cuenta. Le vienen meses duros en los que ha de ser consecuente con la decisión que tome y la reacción que ésta pueda provocar. Tanto en el Heliodoro como en una Isla donde hoy eres héroe y mañana un pesetero sin escrúpulos. Del blanco al negro. Y de casa es mejor irse por las buenas. Le toca escuchar a los que llevan ahí toda su vida. No a los que llegaron ayer. Y decidir.
P.D. El siguiente en sumarse al reparto es el presidente. Espero que no busque el aplauso fácil y sea consecuente con el estado económico de la entidad a la hora de negociar. Y que quite caretas si la cosa no sale bien.