Redacción Deporpress | La fragilidad de Waldo Rubio. El extremo del Tenerife no termina de encontrar la continuidad deseada debido a las retiradas lesiones, sufriendo el segundo percance de índole física en el encuentro del domingo contra el Albacete, donde tuvo que retirarse a los 18’ de juego por notar un pinchazo.
A falta de la emisión de parte médico oficial del club con el diagnóstico del jugador, la temporada 23/24 podría haber llegado a su punto y final para el ex del Valladolid.
En la presente campaña, ha jugado 24 partidos -1.383 minutos, un gol y cuatro asistencias- por las 31 comparecencias del curso pasado, en las que aportó seis dianas y una doble asistencia de gol.
Las lesiones no son un nuevo ‘habitante’ en la vida de Waldo desde su llegada a la isla, ya que estos problemas musculares, fruto también de su explosividad, le causaron estragos en el Real Valladolid.
Ya en su fichaje por el Tenerife, tuvo numerosos contratiempos. Primero, con una rotura fibrilar del bíceps femoral del muslo derecho, donde se perdió varios partidos antes de sufrir una nueva recaída.
Desde enero hasta mayo de 2023, Waldo estuvo a tope y encontró su mejor versión, lejos de los contratiempos físicos y siendo titular indiscutible, lo que le llevó a vivir su etapa más gloriosa desde su llegada al representativo.
Con su renovación, Waldo fue clave en el buen arranque blanquiazul en la presente campaña, pero otra vez la lesión apareció en su rutina, debido a una rotura de los isquiotibiales del muslo derecho. Dos meses en los que estuvo ausente hasta regresar de forma progresiva, contando cada vez con más minutos, pero de nuevo el cuerpo le ha penalizado y se verá obligado a parar de nuevo por un prolongado periodo.