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Bendita afición, por @CarlosCerdena

Tengo un amigo con el que hablo mucho de fútbol y del Tenerife especialmente. Es de esos aficionados que esperan la llegada del fin de semana para ver al Tete. Le da lo mismo la categoría. Le da lo mismo el rival. Lleva toda su vida abonado y lo cierto es que en las últimas temporadas, por los problemas derivados de la crisis, le ha costado más que nunca renovar su abono (y el de su pareja/futura esposa) para Popular Alta.

Ha sacrificado muchos pequeños vicios por poder renovarlo (café, tabaco, guachinches y alguna tarde de cine). Le da lo mismo que haga frío, que llueva, haga calor o le de el solajero en la cara. El día de partido es sagrado. No se le pasa por la cabeza ver un partido como local televisado. Ni por asomo. Llega al estadio una hora antes de que comience el partido con su camiseta azul celeste o la casaca rosada, bufanda al cuello, transistor en las orejas y cara de nervios -los días de derbi lleva en su cara pintada la bandera de la isla-. Concentrado.

No hay otro pensamiento que le perturbe. Nos vemos por la zona de Herradura y nos fundimos en un abrazo mientras dice con ciertos nervios «¿Qué niño? ¿Cómo lo ves? Yo creo que ganamos…». No me atrevo a llevarle la contraria y le contesto «¡seguro crack!». Si ganamos no lo celebra, no derrocha euforia, tan sólo respira hondo y se quita un peso de encima. Con un empate, depende del transcurso del partido, sale del estadio con la misma cara que con la victoria o dando pequeñas patadas al suelo como muestra de impotencia. Si perdemos, directamente no está. Piensa sobre todo lo ocurrido, lo analiza y se siente de cierta manera culpable de la derrota. Esa noche no cena y le cuesta dormir.

Al día siguiente, aprovecha el rato para comer en su trabajo para aislarse y escuchar los distintos análisis radiofónicos sobre el partido. Hace zapping con el tenedor o cuchara en la mano. Si no le gusta lo que escucha, cambia de dial. No quiere saber nada de quienes critican de manera destructiva. Mañana volveré a verle. Me hace ilusión. Por whatsapp me dice que está más ilusionado que otras veces porque hay mucha gente de la tierra y otros como Aitor, Cámara y Carlos Ruiz a los que ve como si fueran de aquí.

Tiene ganas de ver a los nuevos y le tiene especial estima a Agné porque «para el nota es innegociable que se dejen la piel. Si pierdes, pues pierdes, pero exige que lo dejes todo en el campo». Curioso que en su agenda del móvil, el número de la casa de los padres lo tiene registrado como Heliodoro. Ambos sitios son su hogar. En su pierna, tatuada, la cara del Che Guevara.

Si te has tomado la molestia de leer este texto, lo primero que haré es agradecértelo profunda y sinceramente. Lo segundo, será preguntarte si también eres como mi amigo. Yo sí.

*Carlos Cerdeña dirige y presenta Fútbol4.com en Canal 4 Tenerife