Por @rondoscutillas
La temporada llega a su fin. Quedan apenas dos estaciones por consumir y sólo tres puntos de margen con respecto al abismo. Enfrente, el Betis. Difícil, pero no imposible. Un desenlace complicado en una temporada para olvidar. Pero, gracias a la extraordinaria victoria en Sabadell del miércoles pasado, existe la opción de dejar la permanencia virtualmente sellada si los verdiblancos caen en el Heliodoro.
Ese debe ser el único propósito durante los próximos días. Llega al estadio un equipo de Primera. Un conjunto que ha arrasado en la categoría y cuyo potencial futbolístico está muy por encima del que tiene este Tenerife. Pero en el fútbol no hay nada imposible. El Betis se juega únicamente su honra deportiva. Y hay mil maneras de hacer sentir a un adversario que ese partido sí que es una final para ti.
La ilusión, el empuje, la garra y el no rendirse son factores que van a igualar las fuerzas. Eso y el empuje de los aficionados, a los que corresponderá el papel de convertir el partido en una tarde de las grandes desde que los jugadores salgan a calentar. Luego queda el fútbol, la puntería y, hasta si me lo permiten, la suerte. Las últimas jornadas suelen deparar resultados sorprendentes porque el equipo que necesita los puntos le hace saber al rival lo que está en juego. Y este es uno de esos encuentros. El Tenerife está obligado a ser un vendaval desde el minuto 1 hasta que pite el árbitro. No queda otra. Porque el resto de los equipos implicados en el descenso van a hacer exactamente lo mismo.
Del choque de ayer en Gijón hay poco que hablar. El Sporting fue mejor que el Tenerife y ganó. El grupo de Agné hizo un partido correcto, pero con eso no alcanza cuando juegas ante los equipos que pelean por el ascenso. Eché de menos que se intentase disparar más a puerta porque, tal y como quedó demostrado en Sabadell, a veces el balón acaba dentro de la portería rival si, al menos, se prueba a chutar. Los asturianos desnudaron las carencias del Tenerife a base de fútbol combinativo y resolvieron la cita con un par de chispazos en los que, una vez más, dio la sensación de que el autor del gol marcó ‘como Pedro por su casa’.
Pero como ya no vale de nada lamentarse ni por lo de ayer, ni por lo de las 39 jornadas anteriores a la de ayer, solo pido que, ahora que se extingue el margen de error, el Tenerife sea por fin capaz de minimizar los que suele cometer. Que salga enchufado para evitar encajar un gol tempranero. Y que sea inteligente. Que juegue su partido y que haga sentir al Betis muy incómodo. Tanto que a los verdiblancos quizá se les quiten las ganas hasta de intentar pelear por conseguir algo positivo en la isla.
Hace 27 años, también en un partido ante el Betis, aprendí que todo es posible en el fútbol. Aquel grupo de jugadores en los que estaban, por poner solo algunos ejemplos, Belza, Toño o Rommel Fernández ‘tumbó’ a un Betis con Pumpido, Calderé o Rincón, entre otros ilustres, y comenzó a escribir la primera página de la etapa más brillante que ha vivido esta bendita entidad. Ahora espero que la historia se repita y que este domingo se deje la permanencia prácticamente sellada como paso previo para poder hacer cosas mejores en cursos venideros. El objetivo está a apenas 90 minutos. Juntos podemos lograrlo. Vamos a ganar esta final.