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La falta de gol: un problema que viene de lejos

Redacción Deporpress | Dos goles en los últimos seis partidos han sumergido al Tenerife en una crisis de puntería que puede costarle caro en la recta final de este atípico Campeonato. Contra el Málaga dispararon en 18 ocasiones, 12 de ellas entre los tres palos, y no borraron el cero de su casillero de goles.

El pasado viernes contra el Fuenlabrada tiraron en once oportunidades, aunque solo una por dentro. Es decir, 29 remates y cero goles en estos dos choques.

Los de Rubén Baraja, que no han marcado desde la reanudación de la competición, acumulan 193 minutos sin ver portería. Sipcic, con su gol ante la Ponferradina en el minuto 77 de partido, retrasó entonces el debate.

Hoy está, indudablemente, abierto. Sus dos delanteros, Dani Gómez y Joselu, son indiscutibles en las alineaciones de Rubén Baraja. Sin embargo, el primero no marca desde la jornada 29 contra el Elche (1-0). Eso sí, lleva seis tantos y es el mejor en esta faceta. El segundo, llegado en el mercado de invierno, anotó su único gol en Liga como tinerfeñista en la jornada 26 contra el Sporting (2-1). La pareja de delanteros del Tenerife tiene ahora la pólvora mojada. ¿Pero qué hay detrás de ellos? 

Ramón Miérez, hombre de refresco en estos dos encuentros post parón del coronavirus, lleva un gol en toda la temporada. Llegado como nueve puro desde el Alavés, una lesión lastró su rendimiento al tenerlo en el dique seco más de dos meses. No obstante, ni antes ni después ha estado especialmente atinado. El canterano Jorge, con pocos minutos, lleva el mismo número de dianas que el argentino. Pero ahora no juega nunca.

En segunda línea, Baraja cuenta con futbolistas que deberían aportar goles. Su confianza en Nahuel no se ha visto traducida en goles. Solo lleva uno (ante el Girona en enero). Mientras, los cinco de Suso y los cuatro de Álex Bermejo no parecen aval suficiente para el técnico. Juegan poco y casi siempre desde el banquillo.

Las próximas jornadas deben resultar decisivas para un equipo que no puede retrasar más su siguiente victoria si no quiere ver en peligro la permanencia. Baraja deberá cambiar su errático rumbo en la toma de decisiones de estas últimas semanas.