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Emotiva carta de despedida de Iago Barro

Redacción Deporpress | El guardameta Iago Barro quiso despedirse este jueves de sus compañeros, técnicos, directivos, medios de comunicación y, especialmente, de los aficionados del Uruguay Tenerife tras darse oficialidad en el día de ayer de su próxima salida del conjunto chicharrero. Barro jugará por tanto este viernes en el Pabellón municipal de Santa Cruz, su último partido como miembro del Uruguay ante el DLink Zaragoza.

Iago Barro reunió a los medios de comunicación ante los que procedió a leer una emotiva carta de despedida que resumió su sentir tras quince meses enrolado en las filas del conjunto celeste. Esta es la despedida textual que compartió el gallego este mediodía:

“Ha llegado el día que nadie quiere vivir. Como ayer hizo oficial el club, el partido de este viernes frente a DLink Zaragoza será, muy a mi pesar, mi último partido con el Uruguay Tenerife. El martes, en la reunión que mantuve con la junta directiva me comunican que el club no puede hacer frente a los gastos que ocasiono y que sintiéndolo mucho no pueden permitirse que yo siga aquí después de recibir una respuesta negativa por parte del Cabildo de Tenerife frente a varias subvenciones que le pertenece y que han sido bloqueadas.

Ante esta situación de falta de liquidez la única opción que se me transmite desde el club es que no puedo continuar en el equipo y que su intención es continuar a coste cero, opción que obviamente yo no me puedo permitir. Por tanto, el lunes día 22 pondré rumbo a Viveiro.

Han sido 15 meses inolvidables en los que he tenido la suerte de compartir muchas experiencias junto a vosotros y que llevaré para siempre en mi recuerdo. Sería de necios olvidar aquel 1 de junio de 2014, uno de los días más felices como deportista, y que aprovecho la ocasión para remarcar y reiterar que aquel ascenso a Primera División  no fue fruto del dinero ni de mentiras, sino del esfuerzo de un equipo comprometido con sus colores, y de una afición volcada con sus jugadores.

Sin embargo prefiero quedarme con muchos otros momentos que me han marcado como persona. Como la sonrisa de todos esos niños cuando llegamos a sus colegios a visitarlos, o aquella niña que con su ilusión fue capaz de enganchar a toda su familia al Uruguay, o aquel niño que jugaba con su abuelo y su tío al fútbol y que siempre quiere ser portero como Iago Barro. O aquella madre que me entrega la camisa del Uru para dedicársela a su hijo y me regaló una foto con ella el día del ascenso. O ese chico que no se pierde ni un partido ni ningún entrenamiento sentado en la grada con la mejor de sus sonrisas siempre en su cara. O aquel niño que me para con su padre en la calle y me pregunta si yo también me voy a ir del Uruguay y me pide por favor que no me vaya que si no se pondría a llorar. O el cariño de toda la gente de mi barrio, el barrio de Salamanca, o los múltiples guachinches después de los partidos, los desayunos en el bar José Manuel, las comidas en Los Ángeles, y un sinfín de bonitos recuerdos que se me vienen a la cabeza.

Es por todo esto que quiero agradecer a todos mis compañeros y cuerpo técnico todo el apoyo y compañerismo que me han demostrado durante estos quince meses que he convivido con ellos, haciéndome sentir casi como en Galicia. También quiero agradecer el trato a la junta directiva, que con sus aciertos y sus errores como les he manifestado desde mi punto de vista, y que nadie les puede reprochar nada porque han sido los valientes  que se han puesto al frente de este difícil barco. A los medios de comunicación también os agradezco el apoyo especialmente a los que estáis acompañándome, por el buen trato personal que siempre me habéis dispensado.

Y por último a la afición. Afición en mayúsculas a la que nada puedo reprochar. Habéis sido un pilar importantísimo para mí en los malos momentos logrando siempre sacarme una sonrisa con vuestros mensajes de apoyo y que al fin y al cabo siempre quedará grabado en mi memoria.

Por tanto agradecer a toda ese gente que en algún momento ha formado parte de este carro del Uruguay, especialmente a los que nunca os habéis bajado de él, y habéis creído en una posible solución, al igual que yo. Sin duda esa es mi mayor victoria de esta isla, las grandes amistades que me llevo de esta mi segunda casa.

Sin más me despido de todos ustedes con gran tristeza, y teniendo muy claro que la misma persona que me ha dado ilusión por este proyecto es el mismo que hoy me obliga a firmar esta carta de despedida. Les pido por favor que no dejen caer más a este equipo, porque el sueño de la Primera División es demasiado bonito para dejarlo morir lentamente.

Iago Barro, chicharrero de corazón”.