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La desigualdad sigue golpeando al fútbol

Redacción Deporpress | Hace pocos días un juez ha desestimado la demanda interpuesta por la Selección Femenina a la Federación de Fútbol de EEUU por considerar que no recibían en salario lo que se merecían con respecto a los hombres, cuando ellas han ganado cuatro Mundiales y el combinado masculino ni siquiera se clasificó para el último campeonato. Asimismo, en el texto detallaban cómo los jugadores del equipo masculino cobran un mínimo por partido sin tener en cuenta el rival y resultado. En cambio, ellas solo cobran si juegan contra equipos entre los 10 primeros de la clasificación de la FIFA y solo si ganan. En consecuencia, el sueldo máximo al que puede aspirar una jugadora de la selección femenina es 99.000 dólares al año, sobre la base de que jueguen 20 amistosos, mientras el de un hombre puede llegar a 263.000.

Esta decisión de la justicia americana, ha puesto de nuevo sobre la mesa una problemática que sigue existiendo en el fútbol femenino y en España. A pesar de haberse firmado el convenio femenino en el que mejoraban sus condiciones como futbolistas, como reconocer la jornada completa o parcial pero aumentándola hasta el 75%, sigue existiendo una brecha salarial enorme. Sin embargo, las féminas «no queremos ni pedimos cobrar igual que Messi, ni que Cristiano, ni como Ramos. Queremos que se nos reconozca también nuestro trabajo, nuestro esfuerzo, nuestro sacrificio», aseveró una de las capitanas de la UDG Tenerife, Pisco. Desde la UD Tacuense, la delantera Reichel, también destaca que «practicamos el mismo deporte, somos igual de profesionales y capaces, debemos tener las mismas oportunidades. Confío en que se seguirá luchando y en que algún día esta desigualdad deje de ser noticia».

En el fútbol femenino español, Pisco recuerda que «estamos limitadas por todo, porque generamos menos que el masculino, porque invierten menos y porque las altas entidades no se preocupan por visibilizar realmente el fútbol femenino. Está muy bien que digan que nos apoyan, pero al final esas palabras no generan dinero para nosotras. Esto es una lucha constante, aunque somos consciente de que no llegaremos a cobrar como un jugador de primera división masculina. Pero mi pregunta es si tampoco merecemos cobrar como un jugador de Segunda División o como en Segunda B. Al final, todos practicamos el mismo deporte, todos tenemos las mismas responsabilidades, sufrimos las mismas lesiones, hacemos lo mismo como para que la diferencia, apartando a la primera división masculina, sea abismal comparado con la Primera Iberdrola». Asimismo, Reichel reivindica las diferencias salariales y recuerda que aunque «es cierto que no generamos los mismos ingresos, la media que cobra una futbolista en España son 600 euros y muchas ni siquiera cobran un salario«.

En esta denuncia de la Selección Estadounidense Femenina, interpuesta el 8 de marzo de 2019, argumentaban que “ha generado más beneficio, ha jugado y ganado más partidos y campeonatos, y ha generado más audiencia de televisión” que la selección masculina. Ese mismo año acabarían ganando el Mundial de Francia, y antes, ellas tenían el récord de espectadores de un partido de fútbol en EEUU, 23 millones, en la final del Mundial de 2015. Para Pisco «están en todo su derecho de hacer esa demanda. Ahora presentan pruebas donde la Selección ha generado 2 millones de dólares más que los chicos y no me parece correcta la decisión del juez. Ojalá las chicas no se den por vencidas».

Por su parte, Reichel, reitera el derecho legítimo que tienen las jugadoras en hacer esta demanda y «pedir esa equiparación. La selección estadounidense femenina tiene mucha más repercusión mediática, más títulos ganados, y genera más dinero que la masculina, y aún así sufre desigualdades económicas. No entiendo la decisión del juez y en qué se basa para tomarla, me parece incomprensible».

El fútbol femenino seguirá generando debates de índole económica, maniatada por los recursos que puede generar, porque las futbolistas no pararán hasta dar con decisiones justas que vayan acorde con lo que se merecen, ni más ni menos. En este sentido, Pisco recuerda que «seguiremos trabajando día a día para que en un futuro todo la cosecha que estamos haciendo, a base de trabajo, el día de mañana las pequeñas recojan sus frutos».