Por @pabloalbelo
Hoy es un día especial. Para todos los que nos gusta el voleibol, o simplemente para los que nos gusta el deporte, ese día no debería borrarse jamás de nuestra memoria. Cada 21 de marzo deberíamos recordar que en Tenerife tuvimos un campeón de Europa. Un equipo que ganó de todo, un conjunto de entrega contagiosa y que llevó el deporte en esta Isla a su máxima expresión. Un equipo que en su mejor década, entre 1996 y 2006, consiguió 24 títulos que le convirtieron en el equipo más laureado de España.
Hoy, diez años más tarde, solo nos queda el recuerdo. Porque los mismos que en 2004 no querían perderse la foto con el preciado galardón, en 2011 miraban para otro lado mientras el equipo agonizaba y se veía abocado a la desaparición. Porque los mismos que apoyaron a Quico Cabrera y le dijeron que organizar la Final Four de 2005 (la posterior a la del campeonato europeo conquistado) era buena idea, luego le dieron la espalda y lo dejaron solo cargando con lo que la Confederación Europea le exigía.
Nadie quiso saber nada en las vacas flacas. Por eso diez años después, el legado de Quico Cabrera y su familia sigue vivo. Porque nadie, después de tanto tiempo, ha sido capaz de igualar el chorro de títulos que acumularon las tinerfeñas. Y sobre todo, ningún equipo español ha sido capaz de conseguir un título europeo. Ni siquiera los que lo intentaron a golpe de talonario lo consiguieron. Por eso, el recuerdo que tengo del CV Tenerife sigue muy vivo. El recuerdo de Quico Cabrera, una persona de la que solo podías aprender de todo lo que transmitía, también sigue vivo. Y eso, merece la pena conservarlo y valorarlo como se merece.
P.D. Quede el recuerdo de este artículo también para Ingrid Visser, a quien algún desalmado nos arrebató hace unos meses. La última vez que pude saludarla fue en Amsterdam en 2008, después del choque contra el Dela Martinus Amstelveen. Me acerqué con algunas de las que fueron sus compañeros en Tenerife y me saludó con una efusividad tremenda, siempre con el buen recuerdo de su etapa en la Isla y con la sonrisa que presidía su cara. Ella puso el punto ganador de aquella Copa de Europa y su nombre siempre estará ligado a esta tierra. Inolvidable