Redacción Deporpress | Si hay algo que destacar y alabarle al CD Tenerife en este 2020 que concluye es habernos traído un soplo de aire fresco y revivir las mejores noches en el Heliodoro a través de la Copa de Rey.
La edición 19/20 que llevó a los blanquiazules a jugar tres rondas durante enero, después de haber batido 0-3 en diciembre de 2019 al Mensajero, no solo llegó como un bálsamo a toda la afición, sino que sirvió también de catapulta para la ascensión en la Liga Smartbank, al punto de ser un factor muy importante en la remontada, que casi lleva al Tenerife incluso a jugar el playoff por el ascenso, que tuvo a tiro hasta a dos jornadas del final.
Y eso que el duelo de segunda ronda contra un Segunda B como el Rayo Majadahonda estuvo cerca de acabar mal. Solo los penaltis dieron el pase al equipo de Baraja, con dos lanzamientos detenidos por Dani Hernández después de la prórroga (el partido había acabado 1-1).
Aunque se sufrió, el equipo venía de ganar en el primer partido de 2020 al Albacete en el Heliodoro (4-2), dando un poco de aire tras cerrar 2019 con la recordada derrota en Riazor ante un Deportivo de La Coruña que era colista y que en toda la primera vuelta solo había ganado en la primera jornada.
Tocaría en suerte un Primera División y, con ello, a la afición de vuelta al Rodríguez López que vibró en la victoria (2-1) frente al Real Valladolid el 22 de enero. Joselu y Dani Gómez, este de penalti a cuatro minutos del final, dieron la vuelta al gol de los visitantes que se habían adelantado a los 52 minutos por medio de Sandro.
Superadas tres rondas, tocó un clásico de la Copa, un histórico como el Athletic Club, que visitaría el estadio apenas seis días después. Los leones en esta ocasión serían los de blanco y azul, que jugarían de tú a tú en un partido trepidante, de ida y vuelta, a un coloso.
Por dos veces se puso por delante en el primer tiempo el Tenerife con doblete de Joselu, pero Iñaki Williams, que había recibido el apoyo de la afición tinerfeñista tras haber sufrido días antes insultos xenófobos, devolvía cada gol local. Dani Gómez hizo vibrar al Heliodoro como hacía años que no ocurría, con casi 18.000 espectadores en las gradas, pero un zapatazo de Yuri, a solo tres minutos del final de la segunda parte de la prórroga, condenaba el partido a la tanda de penaltis, en la que los vizcaínos templaron mejor sus nervios.
Con el aplauso y reconocimiento de los seguidores, el Tenerife cerraba una participación tan exitosa en Copa, como prolongación tuvo en aquella Liga, en la que acarició la gloria de jugar el playoff por el ascenso, después de haberse asomado al pozo del descenso.
Un camino abierto esta temporada de manera similar. Un primer rival de Tercera (Sestao River) al que se doblegó no sin dificultades en la prórroga (0-2), para intentar que enero y la Copa del Rey, con dos partidos seguidos en Castellón, vuelvan a suponer el principio de la reacción.