Por @Ivanvillanua
Fue un buen amigo (amigo del de verdad no del que se es porque tiene más dinero que tú), quien me metió a Lisboa por las venas. En esa etapa de viajero, cuando uno es veinteañero y aún le queda algo en la cartera, decidimos ir a ver aquella ciudad llena de mescolanzas y vestigios de un pasado que impide, no sé por qué razón, que las vetustas calles avancen hacia una era más moderna. El adoquín, las fachadas sin renovar, su viejo tranvía que escala por las estrechas pendientes…
En Portugal, tres equipos se dan codazos año tras año por estar en la picota: Sporting, Benfica y Oporto. Los tres han hecho grandes cosas en el fútbol europeo pese a que luego, con la selección, solo Ronaldo destaque por encima de los demás. Cristiano: el actual balón de Oro. Aquel que lloró tras recogerlo, agradecido, y que quiso comunicar a todos el valor de la amistad de aquellas personas que habían estado en los momentos más difíciles para él. Uno de ellos, el Rey de Reyes del fútbol portugués. El todopoderoso Jorge Mendes.
Mendes es uno de esos representantes de fútbol, empresario y multimillonario que quiere revolucionar el mercado de los futbolistas con nuevos conceptos de marketing y economía aplicada. Muy al estilo americano, es un visionario que ha observado como la fortuna está en crear nuevos fondos de inversión con el que rotar a los futbolistas por aquellos equipos donde más beneficios pueda obtener. Los CR7 pero también los que olfatea desde la distancia y su nariz le dice que «aquí hay negocio».
Aquel amigo con el que fui a Lisboa me llevó a Río Coura a comer, un lugar muy guachinche donde por un par de monedas te echas una cacerola de arroz con bacalao y sales inflado. Ronaldo y Mendes jamás irían ahí. Lo dudo. Pero si el representante y Ayoze se llegaran a conocer (cualquier coincidencia con la realidad, señoría, es pura coincidencia), de repente pueden acabar comiendo en esa taberna, que está justo en dirección al castillo que lleva su nombre. Ese que controla a vista de pájaro toda la ciudad. Como hace Jorge con los cracks del fútbol. Todos dominados desde su poltrona.