por @juanjo_ramos
Me hago preguntas sobre lo sucedido en los dos derbis de la Copa Mahou para intentar entenderlo. Para resolver las dudas, para encontrar soluciones de cara al futuro.
¿Quién es el culpable?
Creo que Quique Setién no ayudó con la rueda de prensa posterior al choque de ida. Convirtió dos entradas duras (una de Álex García, que mereció la roja, y otra de Iñaki) en una acusación en toda regla al Tenerife de querer enturbiar el partido y actuar como una banda callejera que solo sabe usar la violencia. Se pasó tres pueblos criminalizando al exracinguista y sonó a burla su planteamiento de mandar al filial para la vuelta. A mi juicio, un señor de su trayectoria y experiencia, un entrenador como la copa de un pino que es, no puede caer en el error de incendiar el ambiente, de soltar la chispa. Creo que predispuso a sus jugadores para la visita al Heliodoro y enfadó al rival y su afición.
¿Qué tienen que ver los jugadores?
Su reacción, siempre al borde de la trifulca, explica la situación. No puedo, aunque entiendo su enfado, aplaudir la reacción de Suso después de la entrada de Arencibia. Ni la actuación de ambos bandos a continuación. Los futbolistas, que cobran mucho y bien, tienen la responsabilidad de ofrecer una buena imagen y de ser un ejemplo. Que esas imágenes se vieran en toda España produce vergüenza.
¿Qué tienen que ver los periodistas?
Creo que no conviene que actuemos como aficionados. También nosotros tenemos una responsabilidad y tenemos que medir. Empiezo aceptando los errores que yo mismo pueda cometer. Pero que un compañero, profesional de los medios, te señale o censure porque opina distinto es una canallada. Y por cierto, no es la primera vez que me pasa con un periodista de Las Palmas. Afortunadamente, hay gente como mis colegas Rafa o Francis. Se puede discrepar con ellos, pero no les veo esa mala fe.
¿Qué tienen que ver las aficiones?
Desde luego que están en el último escalón de responsabilidad en todo esto. Pero sí convendría reflexionar. No se puede estar permanentemente en el ejercicio del “y tú más”. Hay que hacer autocrítica, ver en qué se han equivocado los nuestros para, a continuación, estar algo más legitimados a la hora de quejarnos del prójimo. No puede ser que los nuestros sean siempre ejemplares y los otros, los malos.
¿Y las redes sociales?
Su aparición ha permitido que una serie de maleducados y energúmenos encuentren salida a sus frustraciones. Ver a gente joven (y no tan joven) insultando y faltando al respeto confirma mi pensamiento: hace falta una censura en lugares como twitter. Una vía para que estos individuos, despojos de la sociedad, sean expulsados de un sitio que debería servir para convivir y debatir. En estas dos semanas, hasta a un portero de Tercera División he visto proferir insultos contra jugadores y periodistas de Tenerife. ¡Vaya ejemplo!
¿Qué es lo peor?
La lesión de Nano sin duda. Resulta que en Las Palmas se quejan de la violencia blanquiazul, pero fue un blanquiazul el que acabó en el hospital y el que se perderá tres o cuatro semanas de competición. El dato es incuestionable. Este jueves, con el parte médico en la mano, todavía había ¿aficionados? Amarillos que discutían si Arencibia tocó balón primero, no debió ser expulsado o el tinerfeñista fingía. Para llorar.
¿El futuro?
Tenerife y Las Palmas están obligados (por contrato) a jugar dos ediciones más de la Copa Mahou. O le echamos cabeza a esto o será peor para todos. Reflexionemos.