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La cantera del Tenerife, una historia con luces y sombras

Redaccción Deporpress | La cantera del Tenerife, una historia con luces y sombras. El eterno debate en torno a la influencia del talento salido de la Ciudad Deportiva y su huella en el primer equipo siempre está presente. La última, en matiz negativa, se ha dado con la salida de Pablo Hernández.

El sello de Geneto ha dado mucho talento al representativo en los últimos años, fructificada con varias ventas que han dejado más de ocho millones de euros en las arcas del Tenerife durante la última década; así como con diferentes valores que, sin haber dejado dinero en las arcas blanquiazules, forman –en pasado o presente- parte del equipo con resultados satisfactorios.

Pero también hay muchas sombras en la gestión: desde aquellos que triunfaron fuera sin pasar por las categorías inferiores; a otros que, con mayor o menor talento, no vieron suficiente confianza en su figura para tratar de ganarse un hueco en la plantilla.

Los que están

Más allá del regreso de Ángel y Maikel Mesa, ambos reclutados dentro del proyecto de ‘tinerfeñización’ de Mauro Pérez, han sido dos incorporaciones de futbolistas plenamente contrastados y con un caché fuera de toda duda por su recorrido pasado.

No obstante, Teto ha sido el último que se ha ganado un hueco entre los mayores para quedarse. Así lo vivió anteriormente Javi Alonso hasta que las dichosas lesiones se cruzaron en su camino. Y el siguiente que espera demostrar su valía es David Rodríguez, competencia en este curso para el lateral derecho junto a Mellot tras su gran rendimiento en el Antequera.

Jairo Izquierdo, rara avis

Formado en la cantera del Tenerife, fue uno de los mejores futbolistas durante su etapa en el filial blanquiazul. Explosividad pura, con un cambio del ritmo diferencial para la Tercera División, se ganó un salto hacia el primer equipo que no salió como esperaba: 18 partidos y un gol, dentro de una puesta de escena que no convenció a la institución blanquiazul.

Con un potencial enorme, su currículo fuera de la isla está fuera de toda duda. Se reivindicó en el Extremadura, siendo uno de los pilares en el ascenso a Segunda. Luego, hizo carrera en la categoría de plata en clubes como Girona o Cádiz; con los gaditanos llegó a disputar 30 encuentros en Primera en la 20/21. Y con los geruendenses, subió en el Heliodoro. Con 30 años, vive su madurez siendo una de las piezas claves del Cartagena, destacando por su regularidad y polivalencia.

Una confianza que fue devuelta

Son varios los ejemplos recientes de futbolistas que dieron el salto desde la cantera hacia el primer equipo para quedarse. El talento de Geneto ha llegado a ser protagonista de varios de los traspasos más importantes en la historia del Tenerife.

Uno de ellos es el de Nano Mesa, que es la octava mayor venta del representativo, merced a los 3,2M€ pagados por el Éíbar. En el top doce se sitúan otros dos futbolistas que dejaron un rendimiento altísimo en la isla: Ayoze Pérez (2M€ por su traspaso al Newcastle) y Jorge Sáenz (2M€ por su venta al Valencia).

Igualmente, Cristo González dejó 750.000 euros en las arcas insulares por su salida hacia ‘La Fábrica’ del Real Madrid.

No dejó dinero, pero sí ofreció muchos años de buen rendimiento el de La Oliva, Alberto Jiménez –ahora en las filas del Castellón-. Lo mismo sucedió años antes con Bruno González, pilar con Cervera en el ascenso después de una fructífera cesión en Teruel. El gran rendimiento del galletero le permitió firmar por el Betis cuando quedó libre, subiendo a Primera como pieza clave en la zaga verdiblanca. Luego, hizo carrera en Primera con el propio Betis, Getafe y Valladolid. Sus últimos años fueron en la categoría de plata –Sporting y Leganés-; con 34 años, no ha vuelto a jugar profesionalmente desde su fin de ciclo con los asturianos en verano de 2023.

Pablo Hernández, el último de la lista

El centrocampista ha vivido una montaña rusa de emociones desde que en agosto de 2023 se le hiciera ficha del primer equipo, pero terminó convirtiéndose en falsas ilusiones, ya que pese a la grave lesión de Aitor Sanz, el paso hacia el primer equipo fue ficticio. Ni la cesión en el Melilla ni la pretemporada en verano han cambiado el destino de una historia que vuelve a repetirse, con el mediocentro teniendo que buscarse un futuro deportivo lejos de la isla.

La lista de jugadores formados en la cantera que finalmente tuvieron que salir para buscarse un mejor futuro es larga. Más allá de culpas y responsabilidades, propias o ajenas, no llegaron a triunfar con los mayores, como Jeremy Socorro (UCAM Murcia), Carlos Abad (Hércules), Nauzet García (Lincoln Red Imps), Elliot Gómez (Pulpileño), Borja Llarena (Cazalegas), Thierno (Akritas) o Nahuel Omiliani (sin equipo).

Incluso, muchos han acabado formando parte de las plantillas de clubes del archipiélago: Giovanni (San Miguel), Brian Martín (San Miguel), Abel Suárez (Herbania), Ángel Galván (Ibarra), Cristo Díaz (Atlético Victoria), Nadjib (San Bartolomé) o Ibra Barry (Buzanada).