Redacción Deporpress | Uno de los grandes males de la deficiente temporada del CD Tenerife reside en la delantera. La falta de gol de su tridente se ha convertido en una pesadilla para el objetivo mínimo de los isleños: la permanencia. Solo 40 goles en Liga le han colocado como el tercer equipo menos realizador –quitando al expulsado Reus-, solo por delante del Nástic (30) y Alcorcón (36).
La pólvora se mantuvo mojada para el tridente ofensivo blanquiazul: Malbasic, Naranjo y Nano. Una pesadilla que será recordada por empeorar cifras históricas en clave negativa dentro de esta faceta. Entre los tres, solo anotaron dieciséis goles, repartidos de tal forma que el serbio y el onubense sumaron seis cada uno, mientras que el punta tinerfeño se quedó en cuatro. Cifras humildes para dos delanteros que venían con un cartel importante –uno en propiedad y otro en forma de cesión-, cuyo desembolso económico ha sido sustancial. Mientras, el serbio dio un paso atrás en su cuenta personal –el año de su estreno marcó nueve-, aunque sí ha sumado varios pasos adelante en el juego colectivo, echándose en muchas ocasiones al equipo a la espalda, pero sin la definición requerida. De este modo, el Tenerife tiene el dudoso privilegio de firmar a su peor pichichi blanquiazul de su historia, cuyo ‘récord’ en clave negativa pertenecía a Joaquín Muñoz, con ocho goles (1977/1978).
Contrastan sobremanera estos registros con los de la 17/18. Mayor presupuesto y mucho gol. Las lesiones fueron el principal problema de un equipo que juntó en ataque a Longo (12), Juan Villar (9), Casadesús (9), el propio Malbasic (9), Juan Carlos (5) y, en el mercado invernal, Mula (4). Los blanquiazules cerraron la campaña como el quinto equipo más agraciado de cara a puerta (58), solo superado por Valladolid, Rayo, Huesca y Sporting.
Números que se traducen en la no continuidad de Nano, quien regresará a Éibar, donde tiene contrato, a la espera de saber su futuro más inmediato. Sí tienen contrato en vigor tanto Naranjo como Malbasic, aunque ambos siguen contando con un escaparate interesante para muchos clubes.
Víctor Moreno ha tomado nota, especialmente después de que una de sus soluciones en el mercado invernal, una apuesta arriesgada como Fernando Coniglio, dejase la Isla sin estrenarse de cara a los tres palos. Además, el paso de Chilunda por Tenerife se ha saldado sin pena ni gloria, mientras que la utilización de Joao Rodríguez tampoco supuso una mejoría de cara puerta.
Mínimo se esperan dos refuerzos para esta demarcación, las cuales podrían ser más si hay alguna salida de atacantes con contrato en vigor. Gran parte del esfuerzo presupuestario en la plantilla se encausará hacia ese objetivo: firmar goles para el Tenerife. Los blanquiazules no pueden volver a permitirse un año tan aciago como el finalizado, donde la pólvora mojada de sus atacantes fue una pesadilla constante. Los primeros nombres han sonado, cobrando Álvaro Vázquez más fuerza que el resto; los blanquiazules soñarían con un regreso de Longo, pero parece un hecho más encaminado hacia la utopía que a la realidad; luego, en el mercado surgirán jugadores apetecibles como un Álex Alegría, desvinculado del Real Betis y que será un caramelo para muchos clubes de Segunda; por otro lado, el mercado de Segunda B se convierte en otro de esos escenarios donde sacar la caña de pesca, más barato pero con mayor valor de riesgo: Elady y Caye son quienes han sonado con más empeño.