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La alternativa (8-1-15)

Por @juanjo_ramos

El poder desgasta. Resulta evidente. Por eso, casi nueve años después de su llegada Miguel Concepción repite receta para cocinar el mismo plato. Y le queda igual. Pero es el mismo y ya cansa. Que al CD Tenerife le hace falta renovarse, que entre aire fresco por las ventanas y aparezca gente capaz de adaptarse a los nuevos tiempos de controles financieros, escasas ayudas institucionales y patrocinios que solo aparecen después de buscar debajo de muchas piedras es una evidencia.

Aún así, habría que reconocerle una serie de cosas al actual presidente que, por cansancio, solemos obviar. Es este un club que paga, ha rebajado notablemente su deuda, compite en Segunda División, tiene un entrenador estable, un buen puñado de futbolistas de la tierra y lleva unos años produciendo desde la Ciudad Deportiva jugadores servibles para su primer equipo y hasta vendibles luego.

Como quiera que el propio Concepción ha puesto fecha de caducidad a su estancia como presidente y que el primer párrafo lo aconseja, oteo el horizonte buscando una alternativa y veo a Pier Luigi Cherubino. Este miércoles tuve la oportunidad de escucharle en directo, de cerca y con tiempo. Y debo concluir que me quedé igual que una hora y media antes.

Me explico. El envoltorio es interesante: exjugador del club, tinerfeñista, de la tierra (aunque no haya nacido aquí, lleva toda la vida en la Isla) y conectado a la etapa dorada de nuestro escudo, en la que se rompió un par de veces la cabeza defendiendo los colores blanquiazules.

Rasco debajo del envoltorio y veo ideas que firmaría cualquier tinerfeñista: un Tenerife de todos, mucha cantera, abonos más baratos y una gestión basada en la financiación privada. Hasta ahí queda todo “muy Podemos”. Saludo hasta que haya sido capaz de movilizar accionistas en las juntas, propiciando incluso que el actual consejo se motive.

Entonces me pregunto quiénes acompañan a Pier en el viaje, cuál será su equipo de trabajo o qué fórmulas mágicas utilizará para llevar a cabo todo lo que anuncia. Y ahí no encuentro una solo explicación porque “no es el momento”. Ni un solo dato para la esperanza. Nada. Y entonces me quedo igual que con Podemos: una alegría que aparezcan y le pinten la cara a los que mandan. ¿Pero les votamos? ¡Uff! Ahí ya tenemos serias dudas.

Y la principal es que no puede pedir transparencia a Concepción cuando parece que está jugando una partida de cartas con sus bazas electorales. Creo que tiene buenas intenciones. Pero la presencia de algunos exdirectivos en su granero de acciones me hacen dudar. Y sus compañías de los últimos años, temblar. Si quiere ser presidente, que sea él. Con sus ideas y su gente. Igual cuando llegue “el momento” de conocer sus propuestas, nos convencen. De momento, toca esperar por la alternativa.