Redacción Deporpress | La pretemporada es tiempo de pruebas, de introducir la identidad que el entrenador pretende, ir mejorando el físico y, si se puede, tomar confianza para cuando toque competir de verdad. Desde ese punto de vista, lo importante es hacer kilómetros. En las piernas y en la cabeza.
Conviene, por tanto, no sacar conclusiones precipitadas. Ni para bien ni para mal. Es verdad que al equipo se le ven carencias en puestos determinados. Algunos por una mera cuestión cuantitativa, como en el caso del lateral derecho o el doble pivote. Otros porque falta calidad para dar ese salto de nivel que se le pide a un equipo que quiera mirar hacia arriba en la clasificación. Ahí caben el centro de la zaga o la delantera.
Pero también es cierto que hay brotes verdes, con la eclosión de Jorge Padilla o la candidatura de Shashoua a quedarse en el equipo. Es pronto para evaluar a fichajes como Jacobo, al que parece que se le asignará el balón parado, o Pomares.
Los canteranos, como Fede Olivera y Omar Jaiteh, suman minutos. El que más, Javi Alonso. Sabe el adejero que se la juega, aunque tiene sitios interesantes para salir cedido. Y está apretando. Sin embargo, el suyo es un rol más posicional que de despliegue. Ahí se le ven las costuras, propia de su edad de formación.
El resultado y los goles finales, lo de menos. Mañana será otro día.