Redacción Deporpress | Juanlu Sánchez, juventud y polivalencia para Garitano. Las buenas relaciones entre el Tenerife y Sevilla parecen seguir su cauce, tal como ha demostrado en los últimos tiempos las cesiones de jugadores como Iván Romero o Kike Salas. Y Juanlu es el último en sumarse a la lista de interesados en la dirección deportiva blanquiazul.
Juventud y polivalencia. Propiedad del Sevilla hasta junio de 2026, este futbolista es otra de las joyas de la cantera hispalense. Con tan solo 19 años, el de Montequinto ya ha conseguido hacerse con un nombre en Segunda División después de destacar esta pasada campaña en su cesión al Mirandés.
Con los jabatos jugó 37 partidos de Liga, marcando dos goles y dando cinco asistencias. En Anduva empezó jugando como extremo derecho o mediapunta, pero la lesión de Parra en el Mirandés hizo que Joseba Etxeberria apostara por él como carrilero derecho, incrustado en un sistema con defensa de tres centrales, donde se asentó.
La polivalencia como arma definitiva
Sus enormes cualidades para desenvolverse tanto como carrilero, extremo, mediapunta o volante suponen una gran alternativa en caso de que se uniera a las órdenes de Asier Garitano, que ganaría un jugador de gran riqueza, verticalidad y capacidad de desborde.
Con el ocho a la espalda, el entonces jugador del Mirandés tuvo una actuación destacada en la que sobresalió con gol y asistencia en el mismo encuentro. En el choque en El Molinón, una internada por banda derecha acabó en un buen pase al punto de penalti para que Salinas anotara la primera diana. Ya en el 56′ Sánchez recortó y su disparo con la zurda acabó dentro de las mallas rojiblancas. Con todo, los de Exteberría ganaron 3-4.
Además, en su partido en Butarque también acabó con tanto y asistencia, aunque lo segundo fue un pase corto a Roberto López (ahora en el Tenerife), quien disparó desde fuera del área. Respecto a su gol, este fue rematando un centro raso desde el segundo palo.
Años antes, en el filial del Sevilla, Juanlu Sánchez estaba más habituado a jugar por dentro, ofreciendo verticalidad y poderío con su conducción. Aun así, en muchas ocasiones se dejaba caer por la banda derecha.