Pilar Pérez (Santa Cruz de Tenerife) | Una entrevista diferente. Conociendo un poco más a Juan Manuel Bethencourt. Nuestro protagonista, nacido en Santa Cruz de Tenerife en 1967 es periodista con un bagaje de más de dos décadas. Actualmente director de El Foco, programa de la Televisión Canaria y en un tiempo atrás, partícipe de la política de las islas. Todos los días mostramos las noticias deportivas que se dan en la actualidad canaria, esta vez quisimos acercarnos al ‘otro lado’ de la noticia.
Deporpress: Dos trayectorias en su vida profesional, periodismo y política. ¿Cuál prefiere? ¿Qué es lo mejor y lo peor de cada una de ellas?
Juan Manuel Bethencourt: «No son comparables. El periodismo es mi profesión, y la política, una experiencia que quise conocer durante unos años, no demasiados. De modo que no hay preferencia posible, porque mi elección la hice con 22 años, cuando empecé a trabajar como profesional en medios de comunicación. Del periodismo me gusta todo, el qué y el cómo, y me disgustan algunas cosas que también existen en la política, como la falta de ecuanimidad y la permanente tentación del sectarismo. Estoy muy agradecido a mis cinco años y medio en política, en los que aprendí mucho y creo que aporté algo. Es curioso: yo entré en política con una perspectiva digamos filosófica y desde luego teórica de esta actividad, pero el cargo de concejal te obliga a medirte a problemas concretos de ciudadanos de carne y hueso, lo cual te cambia por completo la perspectiva y te obliga a sentir los problemas, además de pensar en cómo resolverlos. Por ello puedo afirmar que esos años en el Ayuntamiento de La Laguna me han hecho mucho mejor periodista de lo que era antes. Es algo que siempre agradeceré a los vecinos a los que tuve el privilegio de atender».
DP: Hablemos del periodismo, ¿Cómo lo ve en la actualidad, si hablamos del periodismo canario? ¿Cree que se cumple con los principios de la profesión?
JM: «El periodismo canario sufre de las mismas contradicciones que acompañan al oficio en general: es una edad de oro para esta profesión y al mismo tiempo un periodo nefasto para el negocio periodístico, sin el cual el ejercicio de la periodismo es casi inviable. Nadie que yo conozca ha logrado resolver esta ecuación mortal. Dentro de este contexto, los periodistas canarios se esfuerzan por cumplir con el fin social de este oficio, con mayor o menor fortuna, quizá con poco atrevimiento en la experimentación de nuevos soportes y formatos, más que en la definición de los contenidos. También hay elementos positivos: la revolución tecnológica nos ha privado del monopolio de la información, y esta evidencia, que también comporta peligros, sin duda nos pone a prueba porque ya no es suficiente con ser verosímil; hay que ser veraz, que no es lo mismo que lo anterior. Es una perspectiva dura y fascinante».
DP: Juan Manuel Bethencourt como periodista, ¿Qué aprende cada día? ¿Cuál es el objetivo en el momento que ejerce como tal?
JM: «Los periodistas aprendemos de cualquier conversación, de una lectura pillada aquí o allá, de nuestra propia experiencia o el trabajo con los compañeros de oficio. No soy capaz de imaginar una escena de la que un periodista no pueda extraer el germen de una buena historia. Hay tres ingredientes imprescindibles en este oficio: curiosidad, respeto por el hecho y el dato, ecuanimidad. A partir de esos pilares casi cualquier cosa es defendible. Mi objetivo en la actualidad es hacer del programa El Foco un espacio cada día más solvente y comprometido con la actualidad de Canarias. Como tengo la suerte de contar con un equipazo, no tengo ninguna duda de que ese objetivo se verá culminado con éxito».
DP: De sus más de dos décadas como periodista ¿En qué cree que se debe mejorar? ¿Qué es lo que ha cambiado si echamos la mirada atrás en sus inicios en la profesión?
JM: «Hay cosas que deben mantenerse igual, como los principios a los que aludí en la respuesta anterior: el rigor, la pluralidad, ese sentido escéptico sin llegar a ser cínico sobre lo que nos cuentan, porque todos esos son rasgos del oficio con independencia de la época. El modelo de negocio ha cambiado radicalmente en estos casi treinta años de trayectoria, y ese hecho lo determina todo. Empecé mi carrera en un modelo estable y maduro, el de los periódicos de papel, pero ahora el panorama es incierto y, eso también, mucho más diverso. El reto es convertir esa democratización de la información en un argumento para hacer cada día mejor periodismo. La verdad es que soy bastante optimista al respecto».
DP: Actualmente es director de El Foco en la Televisión Canaria, un programa de repercusión en las Islas ¿Cómo surgió la idea? ¿Qué valoración hace del programa hasta el día de hoy? ¿Cuál es el tema tratado que más ha significado para usted?
JM «La idea parte de la cadena, que adopta una decisión sensata y a la vez arriesgada: un programa de debate y entrevistas centrado en la actualidad social y política de Canarias para su emisión en la franja nocturna, la más competitiva de la televisión, dominada por los formatos de entretenimiento de gran presupuesto. Luego hay una productora audiovisual que acepta ese desafío y presenta un formato atractivo para traducir esas ideas en un producto concreto. Son pasos previos a mi incorporación, de modo que tuve la suerte de incorporarme a un proyecto ya en marcha y en buena dirección. Su evolución es positiva de acuerdo a la evolución de la audiencia, que es creciente, y creo que también respecto a los contenidos, la agilidad y el ritmo del programa, la pluralidad de las voces participantes, etcétera, aunque estos son parámetros más subjetivos y cada cual puede tener su opinión. En televisión se parte siempre de cero, somos tan buenos como el último programa, no es posible dar nada por sentado porque la competencia es brutal. Es un programa que se hace sin trampa ni cartón, un trabajo honesto porque lo son las personas que lo hacen. Y es un esfuerzo de servicio público que yo tengo el privilegio de liderar como máximo responsable de sus contenidos. Me responsabilizo de todo ello, de lo bueno y sobre todo de lo malo o mejorable. Ya les digo, tengo un gran equipo de profesionales, que además es muy diverso, lo forma gente muy diferente, de modo que mi tarea es combinar esa maravillosa mezcla de capacidades para que el resultado final sea bueno. En la televisión moderna el secreto está en la mezcla. El Foco es un desafío semanal para todos nosotros, y me gusta plantearlo así en las reuniones del equipo, intento promover un choque de inteligencias del que tiene que salir un programa de gran calidad. Cuanto más avanzamos, más somos conscientes de los puntos a mejorar».
DP: Ha estado en la política y ahora de nuevo ejerce como periodista, situación contraria a la de José Manuel Pitti ¿Cómo valora su trayectoria en el Parlamento de Canarias? Si ha hablado con él últimamente ¿Qué le ha comentado al respecto de su trabajo por y para Canarias?
JM: «Es difícil ser objetivo con José Manuel Pitti, que es un periodista de raza, que ya lo ha demostrado todo en la profesión y que ahora ha optado por ponerse a prueba en un escenario exigente, la política autonómica. Lo que he visto de Pitti en el Parlamento me ha gustado, porque básicamente se parece a él: un tipo comprometido con ciertas cosas, como el sur de Tenerife, la cultura canaria y el deporte, que acepta el conflicto pero lo aborda con estilo y pragmatismo».
DP: ¿Qué recuerdos tiene de su estancia política? ¿Algún momento bueno y otro no tanto que quiera recordar con nosotros? ¿Qué cree que se le quedó por hacer?
JM: «Estoy muy agradecido a esos cinco años y medio. Lo describo como una etapa en la que ocupé responsabilidades que nunca hubiera podido imaginar. Soy otra persona, creo que mejor, tras cuatro años al frente de la Gerencia de Urbanismo de La Laguna, y es fácil explicar por qué: cuatro años recibiendo vecinos a diario con problemas concretos que afectan a sus vidas te cambian la perspectiva de muchas cosas. Cada vez que mejoré la situación de alguno de esos vecinos me sentí un ciudadano útil, así que no cabe mayor premio. Solo aspiraba a trabajar duro, dejar las cosas mejor que como las encontré -que, justo es decirlo, las encontré muy bien- y salir con la frente alta. Cumplí todos esos objetivos».
DP: ¿Qué opinión le merece la labor en el Gobierno de Canarias del equipo de Fernando Clavijo, con el que coincidió en el Ayuntamiento lagunero?
JM: «Estuve año y medio en el actual Gobierno, como director general de Comunicación, así que mi testimonio es muy directo, solo puedo hablar de lo que he visto con mis propios ojos. Fernando Clavijo es un servidor público intachable, con el que he trabajado muy a gusto tanto en el Ayuntamiento como en el Ejecutivo. Su esfuerzo reformista se basa en la mejora de los servicios públicos y la creación de empleo, algo que considero lógico en este contexto de recuperación económica. Dicho esto, gobernar Canarias es muy difícil, lo ha sido para todos los presidentes autonómicos. Integrar la complejidad de nuestra tierra es una tarea para valientes».
DP: Como aficionado al deporte tinerfeño, ¿Cómo ve al CD Tenerife y al Iberostar Tenerife en la actualidad?
JM: «Al CD Tenerife, regular, me deja mal sabor de boca su trayectoria porque creo que está perdiendo oportunidades excelentes de recuperar su puesto en la Primera División del fútbol español. La indefinición de su proyecto deportivo es un lastre a la hora de afrontar ese último paso, y esta temporada es un ejemplo excelente. El Iberostar Tenerife es el caso contrario, un club con las ideas muy claras, dirigido por personas que saben bien lo que es trabajar a ras de tierra, con humildad, con recursos escasos pero muy bien administrados. Y los resultados saltan a la vista: hoy es un club consolidado en la Liga Endesa».
DP: El deporte base en las islas es muy significativo, ¿Cree que se está haciendo suficiente por parte de todos o queda mucho por hacer?
JM: «Las dos cosas. Queda mucho por hacer pero al trabajo de la base en el deporte tinerfeño hay que darle una nota alta. Es un placer contemplar esos campos llenos de jóvenes deportistas cada fin de semana, el nivel medio de las competiciones y el ambiente casi siempre saludable que se respira. Los que somos padres con hijos que practican algún deporte -en mi caso, dos hijas- lo sabemos bien. Claro que hay situaciones desagradables, pero son las menos».
DP: Como periodista, ¿Cree que se está enfocando la problemática de la violencia de género como se debe por parte de la prensa nacional?
JM: «La sensibilidad respecto a la violencia machista en nuestros tiempos es mucho mayor que en el pasado, y eso tiene su reflejo en los medios de comunicación. La tentación de convertir la noticia en espectáculo, consustancial a estos tiempos, es una amenaza, sin duda. Pero el que esté libre de pecado que tire la primera piedra. Sobre la idea de visibilizar nuestro rechazo radical a toda forma de violencia o intimidación machista, creo que no hay dudas, está presente en la sociedad y también en los medios».
DP: Hablando de la violencia en el deporte, ¿Cree que se trata con la debida importancia que merece por parte de los medios de comunicación?
JM: «La violencia el deporte es inaceptable siempre, y más aún cuando hay menores de edad en medio, muchas veces en el papel de espectadores de la agresividad protagonizada por sus padres. De verdad que no encuentro lógica alguna en esta clase de conductas, me produce repulsión y un punto de tristeza, pero no soy capaz de racionalizar el porqué de estas situaciones. Los medios la mayoría de las veces lo que hacen es contar lo que ha pasado y expresar su repulsa, quizá porque su papel no es otro que ese. Todo esfuerzo pedagógico es de agradecer en este campo».
DP: Como periodista, ¿Qué noticia le hubiese gustado no tratar en sus años en la profesión?
JM: «Cualquier acontecimiento con personas fallecidas que debes narrar en primera persona, sobre todo si es un caso de violencia, es un trago duro de abordar, pero se hace porque nuestro oficio se basa en contar también aquello que nos horroriza».
DP: El periodismo muchas veces es más opinión que información ¿Cree que es correcto?
JM: «Es las dos cosas, pero hay que tener la formación y destreza suficiente para diferenciar los géneros periodísticos. Una información descriptiva relata hechos y declaraciones, una crónica incorpora análisis y opinión; por supuesto que ambas piezas son periodismo. Digamos que si en algo se tiene que notar la condición del periodista profesional respecto a cualquier otra, como la del narrador aficionado que comparte contenido informativo en las redes sociales, es en el manejo de esta clase de herramientas.
DP: ¿Qué opinión le merece la situación actual del CV Aguere, equipo decano del voleibol nacional?
JM: «Me entristece, porque afecta a personas a las que conozco y aprecio, como Ambrosio González y Ramón Vargas. También a las jugadoras de la plantilla y a su magnífica cantera, a la que conozco como el vecino de San Benito que he sido. A veces la realidad se impone a los sueños y al trabajo duro de años. Pero no olvidemos una cosa: el Aguere soñó cosas y las hizo realidad antes de caer en la crisis actual. No tengo dudas de que, con la ayuda de mucha gente, recuperará su sitio en el deporte de Tenerife».
DP: Un sueño para el 2018
JM: «Uf, qué pregunta. A los 50 años uno tiene más delimitados sus sueños, porque conoce sus limitaciones. Seguir dirigiendo El Foco con este magnífico equipo y llevar al programa aún más arriba de donde está ahora colma mis ambiciones. No crean que es poco: soy un soñador, pero ha aprendido a no soñar en vano. Si me queda algo de tiempo libre, un ensayo sobre lo que Canarias puede llegar a ser, con algunas ideas y testimonios de valor, sería una guinda excelente. Pero no se debe hablar sobre los libros que uno no ha escrito, lo sensato es escribirlos y hablar después, ¿no?»
DP: Un mensaje final
JM: «Muchas gracias a Deporpress por la oportunidad de explicarme, y mucho ánimo en ese esfuerzo con contar cada día historias sobre el deporte canario dignas de ser contadas. Ustedes hacen buen periodismo, se lo digo no como profesional, sino como lector».
Cada vez me doy más cuenta que este mundo del periodismo me aporta cosas que no hubiera imaginado nunca. Conocer, hablar y aprender de profesionales de este sector es una de ellas. Nuestro protagonista es un ejemplo de ello. Juan Manuel Bethencourt, un hombre que ama su profesión y trabaja cada día para mejorarla. Un hombre con los pies en el suelo y sabedor que todavía hay mucho por hacer. Y sí tú también eres noticia. Periodismo con mayúsculas. Muchas gracias Juan Manuel.