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Márquez: “La afición del Mensajero nos quería como a sus hijos”

Dani Cerdeña (Santa Cruz de Tenerife) | Hablar de José Antonio Márquez evoca recuerdos. Y muy positivos. Una figura admirada del CD Mensajero que se convirtió con el paso del tiempo en uno de los mejores futbolistas que han vestido dicha camiseta. Armado de un talento innato para este deporte, repartió su calidad por el fútbol modesto de la Isla Bonita para llevar a lo más alto un lema que identifica y llena de orgullo a los rojinegros: da gusto ser del Mensa.

Durante la década de los 90, formó parte activa de la época dorada del club. Pero esa fue su segunda etapa. Antes, aterrizaba en las Islas Canarias por obligaciones de la época: el servicio militar. Entonces enrolado en las filas del Recreativo, José Antonio Márquez (Huelva, 09/11/1962) tuvo que bajar varios escalones: de Segunda División a Preferente. Destinado en Tenerife, pasó por las filas del San Andrés antes de inscribirse en las filas de ‘los plumas rojas’. Entonces, con permiso del Decano, Márquez maravilló con su calidad al pueblo palmero. Con el equipo en Preferente, lideró bajo su aparente juventud una sed de hambre de triunfos y éxitos.  Subieron a Tercera, pero en el siguiente curso, el Recre reclamaba nuevamente sus servicios. No pudo jugar la fase de ascenso a Segunda B, y los insulares cayeron en la eliminatoria contra el Pontevedra.

Tocó entonces un periplo por Segunda y Segunda B que lo llevó a equipos de renombre como el Cartagena, el Córdoba y el Extremadura. Pero si se dice que segundas partes nunca fueron buenas, con Márquez se vivió el signo contrario. Volvió en la 93/94, con los rojinegros en la categoría de bronce. Y entonces, el futbolista andaluz rubricó una época dorada que tuvo su punto álgido en la 94/95, la mejor temporada de su historia, donde la escuadra palmera se quedó con la miel en los labios tras terminar segundos de grupo. La afición disfrutaba mucho del atractivo fútbol que desplegaban los suyos. Una década donde el Mensajero renunció a bajarse del tren de la Segunda B. Luego, le tocó su etapa en los banquillos, disfrutando del aroma del fútbol desde fuera del césped. Hoy, es protagonista absoluto en Deporpress. Con él hablamos de pasado, presente y futuro.

Dani Cerdeña: Usted es parte importante de la historia del Mensajero. ¿Cómo recuerda aquella etapa?

José Antonio Márquez: Fueron algunos de mis mejores años, juntos a los que viví en Segunda División en otros equipos. Los recuerdos fueron sumamente positivos en todos los sentidos.

DC: Su llegada fue fruto de casualidades del destino. Jugaba en Segunda con el Recreativo, pero el servicio militar le obligó a destinarse provisionalmente en Tenerife. Y entonces, fichó de manera temporal por el Mensa.

JAM: Sí, yo llegué a Tenerife procedente del Recreativo. No llegaba bien físicamente porque venía de una lesión, pero empecé a entrenar con ellos. Antes, estuve también en el San Andrés. El Mensajero me ofreció unas condiciones que, aunque económicamente no eran demasiado buenas porque yo venía de Segunda A con el Recreativo, terminé yéndome con el Mensajero a Preferente durante mi estancia. Era un salto importante. Me ofrecieron las condiciones de hacer un buen servicio militar y, deportivamente, junto a un buen grupo que tenía opciones reales de ascenso. Costó un poquito, pero finalmente se dieron las circunstancias de forma positiva. Tirando de memoria, creo que ascendimos frente al Arucas.

DC: En 1984, estuvieron cerca de rozar el ascenso a Segunda B, pero el Recreativo reclamaba su vuelta y no pudo disputar la eliminatoria de ascenso contra el Pontevedra. El Mensajero se quedó en la orilla. ¿Le quedó esa espinita?

JAM: Exactamente. El Recreativo me reclamó en abril, cuando el equipo mensajerista estaba clasificado para la fase de ascenso. Nos tocó el Pontevedra. Estábamos haciendo una gran temporada. Disfrutábamos muchos sobre el campo. No tuve elección. Me hubiera encantado jugar esa promoción, pero cuando regresé a Huelva jugué con el primer equipo casi todos los partidos de titular, con el sato de categoría que conllevaba.

[quote font=»palatino» font_size=»20″ font_style=»italic» bgcolor=»#e2e2e2″ arrow=»yes» align=»left»]»Estábamos haciendo una gran temporada. Disfrutábamos mucho sobre el campo. Me hubiera encantado jugar aquella promoción».[/quote]

DC: Luego pasó por Cartagena, Extremadura, Córdoba… y diez años después, regresaba a la Isla Bonita para vivir la época más gloriosa de la historia del equipo mensajerista. En la 94/95 casi consiguen la guinda. El ascenso a Segunda estuvo a un palmo. La mejor actuación de la historia.

JAM: Llegué en la 93/94. El campo seguía siendo de tierra, arena volcánica. Como lo había dejado tras mi servicio militar. Fue una temporada aceptable frente a equipos importantes en la categoría. Luego, a la siguiente, con césped natural, firmamos a jugadores importantes para Segunda B. Buenos futbolistas, un cuerpo técnico importante y con grandes preparadores físicos. Fue una temporada inolvidable, jugando la fase de ascenso. Y la afición disfrutó muchísimo.

DC: Se mantuvo como futbolista rojinegro hasta finales del siglo. ¿Diría que la afición disfrutó como nunca diciendo: ‘da gusto ser del Mensajero’?

JAM: Ese lema siempre me ha llegado. Es una frase que se siente como propia, especial. Todos los que estábamos en el club en ese momento compartíamos ese sentimiento. Me mantuve en activo aproximadamente hasta el 2000, ya que me retiré un año, pero luego regresé otra temporada. Los aficionados del Mensajero nos querían como si fuésemos sus hijos. Éramos un equipo bastante humilde dentro de la categoría. El pueblo palmero era muy especial. Y la afición apretaba mucho cuando jugábamos en casa. Nos transmitían toda esa ilusión.

[quote font=»palatino» font_size=»20″ font_style=»italic» bgcolor=»#e2e2e2″ arrow=»yes» align=»right»]»Ese lema siempre me ha llegado. Es una frase que se siente como propia y especial. Todos los que estábamos en el club, compartíamos ese sentimiento».[/quote]

DC: Actualmente, toca volver a remar para intentar ese anhelado regreso a la categoría de bronce. ¿Cómo ve al equipo este año?

JAM: Ya el año pasado estuvo cerca. Lástima que se perdiera la eliminatoria contra un Atlético Sanluqueño que terminó ascendiendo a Segunda B. Este año, la trayectoria no es mala. Vamos segundos clasificados y contamos con un equipo de gente joven. Pero ascender es complicado, ya que en estas divisiones también importa mucho el respaldo económico. Hay muchos equipos de Tercera y Segunda B que llevan poca gente a sus campos. Y eso se nota. Recuerdo que al menos, en nuestra época, metíamos a mucha gente en una fase de ascenso. Personalmente, no sé cuánta gente está yendo actualmente a ver el Mensajero en Tercera, pero deduzco que en torno a los 400 aficionados.

DC: ¿Diría que el Mensajero tiene capacidad para repetir en el futuro una época tan gloriosa como la década de los 90?

JAM: Todo depende de los aficionados y socios. Si resulta que vas a un campo de fútbol para jugar un partido importante y resulta que te encuentras a 100 personas, el futbolista no se siente arropado. Pero por ejemplo, recuerdo que en nuestra época, el campo ya estaba lleno desde dos horas antes. El jugador tiene ilusión cuando ve que es ampliamente respaldado por su afición. Ahora es diferente, ya que los estadios son más grandes y cuesta más llenarlos.

[quote font=»palatino» font_size=»20″ font_style=»italic» bgcolor=»#e2e2e2″ arrow=»yes» align=»left»]»En nuestra época, el campo estaba lleno desde dos horas antes. El jugador se ilusiona cuando ve ese respaldo de su afición».[/quote]

DC: ¿Ha sido La Palma como su segunda casa?

JAM: Por supuesto. Viví muchos años allí. Estuvo mi primera etapa y luego, a mi regreso, estuve en La Palma aproximadamente entre 1994 y 2002. Fueron muchos años. Estoy eternamente agradecido a la Isla porque me acogieron bien tanto a mí como a mi familia. En el mundo del fútbol, siempre tienes que ser agradecido, ya que hay momentos en los que estás bien, pero también otros en lo que todo es más difícil. Pero la gente y el aficionado te animan a seguir tirando hacia delante. Quiero darle las gracias a toda esa gente, a los aficionados del equipo y, en especial, a un emblema del club que falleció hace seis meses: Paco Montesinos. Me enteré a través de su hermana tiempo después de tan fatídica noticia, ya que miembros de la directiva no me avisaron, un detalle que no me sentó demasiado bien. Por ello, me gustaría recordar su memoria por todo lo que significó para el club. Era el número uno.