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Jorge Valdano: “El Tenerife abrió un nuevo capítulo en mi vida deportiva”

Redacción Deporpress | Jorge Valdano: “El Tenerife abrió un nuevo capítulo en mi vida deportiva”. El extécnico del CD Tenerife, responsable de una de las épocas más doradas del representativo, fue protagonista en uno de los capítulos más especial de ‘Centenario de una Pasión’, dentro del serial de entrevistas del club blanquiazul a leyendas de la historia de la entidad.

Recuerdos blanquiazules.- “Bueno, en primer lugar, fue un momento feliz de mi vida. Tenerife abrió un nuevo capítulo en mi vida deportiva. Recuerdo aquellos primeros días como de tensión e ilusión. Lógicamente, cuando uno empieza algo nuevo, le mete una energía especial al discurso y a la mirada para llegar al jugador. Se utilizan todos los recursos posibles para llegar a él. Lo recuerdo con mucho cariño. Vuelvo con frecuencia a Tenerife y, en mi familia, es tema de conversación. Tenía unos hijos pequeños y Santa Cruz era una ciudad que te invita a salir al aire libre, a disfrutarla, por temperatura y naturaleza. La felicidad no solo es deportiva cuando hablo de Tenerife».

Llamada del Tenerife.- “Tenía la curiosidad por vivir la experiencia como entrenador. Ser entrenador era algo por lo que necesitaba pasar. Jugadores como Redondo, Felipe, Chano, Quique… que me gustaban y me hicieron creer que eran coherentes con la idea que tenía yo del fútbol”.

Una apuesta arriesgada.- “Antes de llegar, me habían ametrallado, pero estaba por encima en ese momento. Tenía tanta energía que ni lo tuve en consideración. Lo que sí me asusta ahora es comprobar la situación en la que llegué. Ahora mismo, diría que no, pero en aquel momento diría que la energía me daba cierta inconsciencia. Que te queden ocho partidos, estés en zona de descenso y lejos de la salvación, donde cuatro de esos partidos eran ante Sevilla, Valencia, Madrid y Barcelona… Representa una condena a muerte futbolística. Pero firmé un contrato en el que, si me quedaba en Primera División, ganaría una cantidad; y si se bajaba, otra. Siempre que sobreviviera como entrenador, pero esas eran las condiciones”.

Ocho finales.- “Me parece que formó parte de la evolución del fútbol español. Así, como aquel momento el ‘Dream Team’ marcaba un nivel estético desconocido hasta el momento, nosotros demostrábamos que se podía salir de pobre jugando al fútbol, sin tener a Laudrup, Romario o Guardiola, éramos capaces de dar pases a 10-15 metros con jugadores dotados y convencidos. Y sí, logramos algo que fue importante como modelo. De todas maneras, la revolución no fue solo futbolística, sino sociológico. Cambió el equipo en cuestión de 15 días, donde ganamos al Valencia y al Barcelona en partidos locos y ajustados. El ánimo de la isla se dio vuelta como una media, por lo que es una cosa increíble. Sacaría el micrófono a la calle para saber lo que sintió, más que a los futbolistas. No se sabe cómo se filtró a la sociedad”.

Clasificación a la UEFA.- “Los primeros partidos de la segunda parte fueron malos y me consta que mi puesto estuvo en peligro, pero luego tuvimos cierta estabilidad durante mucho tiempo. Estuvimos media liga sin perder y nos situó en unas posiciones de privilegio. Ser cuartos era un honor absoluto; y ser quintos no era una catástrofe, pero para mí sí, porque hubiera sido contra el Sevilla de Bilardo y aquel momento estábamos en guerra (ríe). Fue un gran impacto mediático que les hacía sentir importantes. Si algo tuvo el Tenerife, fue esa sensación de centralidad. Si la isla se quejaba de ser periférica, en aquel momento nos dio centralidad: grandes titulares en periódicos; el desacuerdo de Clemente con mi forma de ver el fútbol; se citaba a Chano, Felipe, Quique para la selección española… Me parecía que era un título”.

Eliminatoria contra el Auxerre y la épica europea.- “No fue épico, sino dramático. Los últimos quince minutos fueron de un sufrimiento extremo. Efectivamente, se trataba de un equipo de mucho prestigio a nivel internacional, con un entrenador de una personalidad a un nivel superior. Pasamos por encima de todas las dificultades y ganamos un partido inolvidable. Por primera vez, en la historia del club. Eso le daba a la gesta la condición de excepcional. Recuerdo que fallamos un 2-0 con Dertycia, que hubiera cambiado el clima, pero luego Baggio empató y los últimos minutos los jugamos por el honor. Ganar fue una enorme conquista. Recuerdo un partido excepcional de Chemo del Solar”.

Desconsuelo copero.- “El rival era accesible, ya que el Celta estaba a nuestra altura en esos momentos, pero lo hicimos mal. En Vigo, estuvimos en medio de una presión insoportable que creo que condicionó el desarrollo de la eliminatoria”.

Relación con Javier Pérez.- “Conflictiva, pero cercana. Conflictiva porque era muy exigente, le costaba perder y se desestabilizaba en la derrota; cercana porque iba cada semana al club con una serie de reclamos y, si no cumplió al cien por ciento, cumplió el 90%. El otro 10% tenía que ver con viajar en vuelos chárter, lo cual en la época no existía y estaba fuera de la economía del club. Pero en los viajes, se dejan puntos. Estaba convencido. Viajábamos cinco veces más que cualquier otro equipo de la península. Cualquier cosa que pedía que se cambiase, se hacía. El equipo empezó a tener otra dignidad y es relevante a la hora de competir”.

Su adiós.- “No hay manera de irse bien. O de irse mejor de lo que me fui. Cuando jugué aquellos ocho partidos, me llegó la oferta del Real Madrid. Era lo máximo y me sentía con fuerzas para asumir esa responsabilidad. Además, económicamente, era cinco veces lo que ganaba en el Tenerife. Fui, se lo comenté al presidente y le pedí autorización para salir, pero no me la dio. Para mí, los contratos son sagrados y me quedé contento de seguir teniendo un proyecto vivo en Tenerife. Ahora bien, una vez vencidos los dos años de contrato, ya me sentía autorizado a decir adiós y alcanzar otros niveles como entrenador. La situación empeoraba allí cada año, ya que por primera vez en la historia, el Barcelona había encadenado cuatro títulos seguidos. En el Madrid, no teníamos capacidad para hacer muchos fichajes de renombre; el único de relieve fue Fernando Redondo”.

El legado.- “De lo que más me siento orgulloso es que, a la llegada de Heynckes, se encontró un equipo que, aunque no diría que hecho porque lo hizo excepcionalmente, sí que era un equipo cargado de confianza. Creo que a los entrenadores también hay que medirlos por lo que dejan, no solo por lo que hacen”.