Redacción Deporpress | Jonathan Viera pone el picante en su vuelta a Gran Canaria. La controversia se reactiva. Este jueves, Jonathan Viera reveló que deberá controlar sus sentimientos al entrar al Estadio de Gran Canaria con la indumentaria de un equipo contrario el próximo domingo. Bromeó diciendo: «Puede que me confunda de vestuario», durante un evento organizado por la UD Almería y los medios de comunicación de Gran Canaria.
Viera afirmó que no festejaría un gol si llegara a marcar contra la UD Las Palmas, y también expresó su incertidumbre sobre la acogida que recibirá de la afición como adversario del equipo. «Nunca imaginé que jugaría contra mi propio equipo en este estadio… Y tampoco puedo prever cómo me recibirá la hinchada. Mi afecto hacia ellos es eterno y no cambiará», señaló.
Recordó que decidió jugar en la UD Las Palmas en lugar de aceptar ofertas de equipos más grandes.
«Jamás me habría gustado enfrentarme a mi gente», enfatizó. «En el estadio habrá personas a quienes quiero mucho, quienes me han apoyado desde que tenía 14 años. Ahora bien, mi enfoque está en jugar el partido y nada más».
«La pasión por el fútbol me impulsará a concentrarme en el juego», agregó Viera sobre su participación en el encuentro del domingo. «Será difícil al principio, pero es lo que hay y lo acepto».
Recientemente, se reunió en Almería con Pepe Mel. «Tengo una gran estima por Mel. Ahora espero disfrutar estos diez partidos con él», comentó.
El retorno de Viera a Gran Canaria viene acompañado por la posibilidad de su salida del equipo antes de la ventana de transferencias de invierno, tras haber expresado públicamente sus diferencias con García Pimienta, especialmente cuando dejó de jugar para pasar al banquillo. «No me preocupa si decide no saludarme», declaró al tocar nuevamente el tema delicado.
También mencionó que en su momento «apoyé a García Pimienta». Añadió que «no sé si nos encontraremos o veremos. No me inquieta y no le doy mayor importancia. Mi foco está en ser feliz. Si él me saluda, le responderé. No estoy preocupado; en absoluto».
«Quienes me conocen saben que siempre hablo con la verdad, ya sea del agrado o no. No aspiré a ser entrenador, ni lo haré hasta que me retire. Solo busqué ayudar a todos en Barranco Seco, incluso a los jugadores que ahora suenan para la selección», afirmó. «Siempre busqué apoyar al equipo, aun a riesgo de exponerme más que otros».
«Mi amor por la UD Las Palmas, este equipo y la isla permanece inalterable», declaró. «Los últimos dos años en Gran Canaria han sido agotadores, intentando lograr el ascenso del equipo. Busco disfrutar y ser feliz con mi familia. Estuve encantado en Las Palmas, porque es mi club, mi hogar y mi gente. Fue un desgaste compartido. Si se hubiese dialogado, el desenlace habría sido distinto».
«Las cosas podrían haberse manejado de otra manera, considerando lo que he aportado al club, incluso renunciando a ganancias económicas», expresó. «No albergo resentimientos. Siempre deseo lo mejor para Las Palmas porque es mi equipo, es mi hogar».
Al ser interrogado sobre su relación con los compañeros de equipo, indicó que «no todos muestran su apoyo de la misma manera. No puedo culpar a nadie. No todos son como Jonathan Viera… He mantenido contacto con algunos. Espero que continúen progresando en lo futbolístico».
«El presidente ha sido honesto: intentó solucionar la situación y yo le dije que era irremediable», comentó sobre su conflicto. «García Pimienta es un excelente entrenador y seguirá creciendo. No juzgo su carácter». Además, añadió que «García Pimienta es uno de los mejores entrenadores que he tenido».
«Si había problemas conmigo, solo tenía que hablarlo conmigo. Tengo una personalidad muy marcada. Podría haberme dicho que el equipo podía seguir sin mí. Tiene derecho a pensar lo que quiera», dijo.