Por @tonohernandezh1
Sus éxitos al frente de la entidad blanquiazul están fuera de toda duda. Como toda persona con iniciativa, pudo acertar o equivocarse, pero no paró de tomar decisiones que cambiaron la historia del CD Tenerife para siempre. Desde su llegada al club tenía claro que el objetivo era alcanzar lo más alto, y para ello no dudó en dar los pasos más arriesgados, en ocasiones muy criticados, aunque muchos parecen no recordar hoy lo que le criticaron en vida.
Eran tiempos difíciles, pero Javier Pérez tenía claras las ideas y un carácter que le ayudaba a convencer, en ocasiones muchos le temían y no se atrevían a negarle el apoyo en sus apuestas mas arriesgadas. Mi relación con él fue correcta y respetuosa y a lo largo de los años. Valoro la confianza que depositó en mí en momentos complicados. Decir que no tuvimos diferencias en tantos años sería ser hipócrita (hoy no sigo entrenando por preferir no serlo). Pero lo que no se aclara y dice en vida, para mí ya no existe.
Javier me decía que un hombre sin enemigos era un hombre sin valor, y he recordado muchísimas veces esa expresión a lo largo de los años. Ahora no está, no podemos discutir con él algunas decisiones, solo toca aplaudir todos los pasos que dió para llevarnos a la gloria. Gracias a él formamos parte de un grupo pequeño de elegidos, estuvimos entre los mejores, también de Europa, algo que nadie habría creído cuando llegó a un club con muchos problemas económicos, que temía desaparecer.
Es necesario valorar la capacidad de gestión, y entender que saber gestionar ayuda a ganar tantos partidos, como las victorias que logran en el campo. En 2002 tuvimos una conversación de horas que nos debíamos, tal como me él dijo. Creció nuestra admiración mutua y nos entendimos… Con eso me quedo.
(Toño Hernández, el gran capitán del Tenerife, disputó 328 partidos de Liga con la camiseta blanquiazul).