Por @AleixValero
Tres semanas manteniendo la portería a cero y dejando muy bunas sensaciones el CD Tenerife si el ya olvidado trivote en el centro del campo. Los blanquiazules no pierden desde que lo hicieran hace seis jornadas ante el Oviedo, habiendo logrado tres victorias y dos empates que hacen olvidar el primer objetivo de la permanencia y soñar con cotas mayores, aunque los dos puntos cedidos ante el Zaragoza ayer frenan el impulso tinerfeño.
José Luis Martí ha dado un giro natural al equipo. Ha costado, casi media liga, quitarle al equipo el corsé de que con los tres centrocampistas le iba mejor, que se hacía más fuerte, especialmente a la hora de neutralizar las virtudes de sus rivales. Ahora se piensa más en potenciar los propios puntos fuertes que de jugar en función del contrario. Que sean los rivales quienes se preocupen de anular las capacidades del Tenerife.
Ya lo ha advertido, y en más de una ocasión Javi Lara: “No he visto ningún equipo superior al Tenerife en los partidos desde que he llegado”. El cordobés es precisamente una de las claves del nuevo Tenerife. Le costó entrar en el equipo por el lógico proceso inicial de adaptación al grupo y puesta a punto física, pero desborda talento a raudales, y el equipo lo está agradeciendo. Incluso Saúl García reconoció al final del partido que no sabía cómo su compañero era capaz de ver pases cuando ni siquiera está mirando hacia la zona del campo donde no se está desarrollando el juego.
La ausencia, importante, de Antony Lozano en los últimos partidos (habría que ver si el hondureño hubiera estado peleando ayer entre los centrales del Zaragoza si el resultado hubiera sido otro) le ha dado a Lara la oportunidad de entrar, y parece que para quedarse. Porque han cambiado los vértices del centro del campo. Cuando antes Alberto jugaba por delante de la defensa y Vitolo y Aitor Sanz completaban, jugando en paralelo, el triángulo por delante del majorero sin una pieza que fuera capaz de elaborar fútbol, ahora son los mediocentros que juegan en paralelo los que destrozan la elaboración rival y buscan por delante a Lara, liberado, para que abra vías por cualquier lado o busque al atacante. El pico del triángulo mira hacia la portería rival, y no a la propia como sucedía antes.
Mención especial para el capitán Suso Santana, honesto siempre en la autocrítica, pero que ya acumula varios partidos ofreciendo una versión de notable alto, al que poco le queda para llegar al sobresaliente en un equipo que se ha solidificado, que no se disipa y ya no es tan volátil como hace unos meses y al que la competición se le puede hacer corta. Lástima que la temporada no hubiera arrancado en enero.