Redacción Deporpress | Iván Romero sale en todas las fotos. El delantero cedido por el Sevilla ha cogido el tren de la titularidad para no soltarla. Habitual en el once –no se ha perdido ni una desde el encuentro contra el Oviedo-, su incidencia en el juego ofensivo del Tenerife queda fuera de toda duda.
El ariete ha tenido presencia directa o indirecta en el 28% de los goles de los blanquiazules en el certamen liguero. Recientemente, su porcentaje ha crecido exponencialmente, pues en los últimos cinco de los seis partidos con goles que ha jugado el representativo puso su granito de arena.
En Santander, volvió a ser decisivo con una jugada en el área para definir al palo corto, en su tercer gol en la isla. Hace una semana, en Cartagena, daba origen al 0-1 en un pase filtrado a Sam Shashoua cuyo rechace recogía Garcés para marca. En La Rosaleda, asistió al inglés para el 0-1. En Villarreal, genera el penalti que transforma Elady en el 0-1. Y ante el Alavés, provoca la jugada del 2-0 de Enric después de una gran conducción al contragolpe y en un balón que estrella en el poste.
No cabe duda de que la apuesta de Ramis ha sido devuelta en forma de confianza y rendimiento por el joven diamante propiedad de los hispalenses. Aunque su rango de minutos e incidencia era menor a principios de campaña, también mostró su poderío en las primeras jornadas, marcando su primer gol como insular en El Toralín ante la Ponferradina o el famoso tanto ante el Granada en el Heliodoro, donde aprovecha un balón en largo de Juan Soriano para ganar el forcejeo con el defensor y definir al palo largo.
En Copa ante el Pontevedra, vio también portería para acortar distancias después de un servicio de Mo Dauda que remató en el segundo palo.