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Invertir en salud

por @juanjo_ramos

Un club de fútbol no puede vivir de espaldas a la realidad del fútbol actual, en el que la exigencia física es cada vez mayor. Cuando una treintena de lesiones han salpicado el Campeonato es porque algo se puede mejorar. Más que buscar culpables, propongo revisar cada paso que se da para buscar las causas.

¿Cuenta el CD Tenerife con los medios adecuados para desarrollar el trabajo de preparación física de sus futbolistas de forma correcta? ¿Tiene un gimnasio a la altura de un equipo de primera línea en el fútbol profesional? ¿Cuenta con las instalaciones médicas adecuadas para el diagnóstico y posterior tratamiento de una lesión? ¿Tiene el equipamiento necesario? ¿Se monitoriza el rendimiento de los jugadores en entrenamientos y partidos como ya hacen la mayoría de equipos en Primera y Segunda? ¿Su cuerpo técnico, el actual y el anterior, han controlado el peso y el índice de materia grasa de sus futbolistas con la frecuencia correcta? ¿Se han mostrado inflexibles en esta faceta? ¿Se cuida la alimentación de forma adecuada? ¿Se trabaja en la prevención de lesiones? ¿Existe un trato personalizado para ajustar a las características de cada jugador el trabajo? ¿Se controla el trabajo complementario que desarrollan en centros de entrenamiento especializado los futbolistas por las tardes y en sus vacaciones?

Si la mayoría de respuestas son afirmativas, no hay de qué preocuparse… siempre que el objetivo sea seguir trabajando para acercarse al cien por cien. Si no es así, no busquen más. Igual el problema de las lesiones pasa por alguna de estas carencias.

A esta entidad le quedan retos para seguir creciendo, para no vivir en el fútbol de hace dos o tres décadas, y una de ellas pasa por la mejora de este importantísimo apartado. Es hasta entendible que así sea, pero al menos hay que contar con la predisposición a modernizarse. El caso de Juan Villar sirve para que nos tiremos de los pelos por perder en el momento de la remontada al jugador más determinante de esta temporada. Que acuda a Jurdan Mendiguchia el sabio del bíceps, como publicábamos en El Día, desvela la existencia de dudas y la saludable insistencia del futbolista en recuperarse adecuadamente.

Como ya he escrito, líbreme Dios de poner en tela de juicio la capacidad de los profesionales que integran estas parcelas. Ni estoy capacitado para discutirla ni mi objetivo pasa por fomentar relevos en esos puestos.

Eso sí, ni el silencio de los servicios médicos ante la prensa, ni la parquedad de los partes médicos ni las malas caras cuando alguien alza la voz para dudar de los resultados (que no de la capacidad de los profesionales) van a borrar las quejas de los jugadores de anteriores temporadas ni las consultas a especialistas externos que en la actual han llevado a cabo algunos blanquiazules. Cuando eso pasa es que algo falla. Y tienen dos opciones: ponerse manos a la obra para solucionarlo o echarle la culpa al periodista que lo pone sobre la mesa. Elijan.