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Invasión a un sueño (22-6-14)

Por @ivanvillanua

Podría haberle dado otro giro a esta columna, pero no lo voy a hacer. Primero porque lo que hoy ha ocurrido no me gustaría verlo en mi campo. Aunque bien es cierto que los nuestros, si hubiéramos estado en esta situación, hubieran esperado hasta el pitido final. Porque a nosotros nos gusta escuchar ese sonido, el del éxtasis, para correr como gamos sobre el césped y levantar en volandas a nuestros muchachos.

El encuentro lo han tirado a la basura los cuatro (o más), que saltaron al campo un minuto y medio antes de terminar el partido, los que no entienden de la trascendencia de que un equipo juegue en Primera o Segunda. Los cuatro «toletes» (como le escuché a mi buen amigo José Luis Perdomo), que quisieron hacerse los graciosos y han tirado por la borda 180 complicadísimos minutos.

Porque son cuatro, el resto, los que estaban sentados esperando el desenlace, han estado señoriales. Los que llevaban una semana soñando con este día, los niños, abuelos, jóvenes, directivos…Esos son el patrimonio verdadero. El resto, como si no van más al Gran Canaria. Porque no han invadido un campo, han invadido la ilusión de toda una isla.

Lo lamento por buenos amigos, también por aquellos que tras mi columna «El cine de verano», entablamos una buena amistad por Twitter y a los que les deseaba lo mejor. La imagen de Valerón, tras la victoria en Gijón, era para mi la del ascenso seguro. Y así se los hice saber.

No contaba con los que no saben leer ni escuchar (el club llevaba toda la semana pidiendo que no se saltara durante el partido), con los que parece que les pone seguir más años en la Liga Adelante. Lamentable.

Lo mejor, que habrá derbi. Y que esto sigue. Por mucho troglodita que tengamos que aguantar en este deporte llamado fútbol.