Redacción Deporpress | Luis Miguel Ramis aterizó en los Juegos Mediterráneos de rebote. Casi sin tiempo para ponerse el mono de trabajo como técnico del CD Tenerife, el técnico tarraconense acudió al primer escenario contable para nota media como ese alumno que intenta aprobar sin haber tenido tiempo para estudiarse el temario. Porque no hubo ni siquiera tiempo para ese llamado ‘efecto placebo’ o ‘efecto champán’ que se le atribuye a todo nuevo técnico que viene a sustituir a otro a las primeras de cambio.
Por diversidad de factores, no le dio al CD Tenerife frente al equipo del jeque: un bloque plagado de jugadores caros y enorme talento para la división de plata, donde muchos de sus suplentes serían titulares en la Isla. Aún así, aguantó –de más a menos, todo hay que decirlo- el envite durante el primer asalto.
Pero por lo que sea –arbitraje o no mediante-, lo cierto es que con lo ofrecido no da. Ramis no ha tenido tiempo, como decíamos en el primer párrafo, pero no hay duda de que tiene muchísimo trabajo por delante. Y no sabemos si con lo que tiene en plantilla, le dará para más de lo que hemos visto. No escapa a nadie que Juan Carlos Cordero, más lo sembrado de Víctor Moreno, no está siendo suficiente para sembrar brotes verdes de cara a puerta. Otra vez, portería a cero, y el contador se marcha ya -345 minutos consecutivos-. Y es que, además de indefinición, se añade la falta de mecanismos para poner a los arietes en situaciones ventajosas. Las ocasiones manifiestas de gol en las últimas jornadas podrían contarse con los dedos de una mano.
La falta de acierto no es el único problema. Atrás, el equipo sigue teniendo defectos de fábrica. Y la sombra de Milla en la sala de máquinas es bastante alargada. En definitiva, que el CD Tenerife sigue buceando para ver si encuentra nuevas versiones de tres de sus principales armas en el curso pasado que volaron hacia destinos más ambiciosos: el propio Milla, Dani Gómez y Luis Pérez, además de un Borja Lasso que vive en una pesadilla permanente y a quien no se le espera a corto plazo.
Un reloj que corre en contra como cada mes de noviembre de los últimos años. Y donde Ramis deberá calibrar si con lo que tiene le da, o bien, toca acudir con urgencias al mercado invernal. Oportunidades de aquí hasta enero donde será clave dar respuestas a estas cuestiones: ¿Se surtirá a Fran Sol de situaciones ventajosas? ¿Shashoua será uno de los líderes de este equipo? ¿Recuperará la mejor versión de Joselu? ¿Se dará más minutos a Jorge Padilla? ¿Encontrará una pareja de centrales eficiente? ¿Las nuevas espadas y viejas glorias darán un paso adelante y/o recuperarán su mejor versión? Un aperitivo de preguntas a una cadena infinita de cuestiones a las que debe encontrarse respuesta más pronto que tarde.