Por @millangomez
El Club Deportivo Tenerife cumple su cuarta temporada consecutiva en Segunda División. Existe un denominador común en las cuatro campañas: los tinerfeños solo sumaron un punto en las tres primeras jornadas. No hay una razón objetiva ni un nexo de consenso, pues los entrenadores son diferentes. En un campeonato tan largo, los puntos obtenidos al comienzo no son excesivamente significativos, pero sí es importante a nivel de confianza. “El fútbol es un estado de ánimo”, que dice Jorge Valdano, precisamente ex entrenador del Tete. Añadir que el fútbol es “también” un estado de ánimo. Lógicamente, es un deporte en el que influyen factores como la confianza, la técnica, la táctica, el descanso, el estado físico y otras virtudes. El fútbol es ocupación certera de los espacios, sincronización de movimientos, acierto en las decisiones, velocidad ejecutoria y confianza, entre otras cuestiones.
El Tete disputó un partido correcto, pero mejorable, en Elche. Cometió un error defensivo a los dos minutos que le costó un gol subsanable. Le ganan la espalda al central Carlos Ruiz, al igual que en una segunda jugada también en la primera parte. Los canarios tuvieron la pelota, pero sin apenas profundidad. En ese aspecto, Marc Crosas, como pivote único con Vitolo y Aitor Sanz como volantes, irá progresivamente adquiriendo el ritmo de competición español desde su marcha en 2008, así como conociendo mejor a sus compañeros. Crosas tiene capacidad suficiente para organizar al equipo, aunque en el Martínez Valero le faltó velocidad. El C.D. Tenerife solo generó peligro abundante en el último cuarto de partido siendo capaz, incluso, de empatar. Calidad arriba hay. Sensaciones positivas del extremo o mediapunta Amath Ndiaye, con descaro y velocidad. Demasiadas inconcreciones del delantero Cristo González. Es su turno, al igual que de Omar Perdomo. Cierto es que eran baja el portero Daniel Hernández y el punta Antony Lozano, ambos determinantes en la categoría.
Ahora, la Copa del Rey. Lógicamente, deseo una victoria de mi Club Deportivo Lugo. Es la competición más bonita y emocionante. Tiempo para los menos habituales, para que todos los jugadores se sientan partícipes y elevar la competencia interna. La Copa no es negativa y sí interesa porque ambos conjuntos tienen plantilla suficiente para competir y, en caso de superar dos rondas, te enfrentas a un equipo de Primera División que no dispute competición europea. En Lugo, echamos en falta jugar contra un Primera en Copa. Es un sueño personal de quien les escribe.
Uno de mis primeros recuerdos deportivos fue ver al Real Club Celta de Vigo clasificarse para la final de la Copa del Rey en el Heliodoro Rodríguez López en 1994. Fue mi primer pensamiento cuando tuve el placer de pasear por el césped de ese magnífico estadio en 2013. La Copa es maravillosa. Veámosla con optimismo. Nos sobran los motivos.