Por @rondoscutillas
El CD Tenerife zanjó su mala despedida de 2015 e inicio de 2016 logrando una victoria bajo el diluvio en Ponferrada. Un partido sin apenas fisuras, jugado de manera pragmática y resuelto en un chispazo de Nano fue suficiente para corregir la tendencia negativa y devolver al equipo que dirige José Luis Martí la posibilidad de concluir enero con la tendencia de algo mejor que intentar eludir el descenso.
En esta tierra en la que somos tan dados a los extremos, seguro que hay quien ya cree que la cita de mañana en el Heliodoro frente al Athletic B será sencilla por su condición de colista. Sin embargo, la experiencia aconseja a no desdeñar a este tipo de adversarios porque el Tenerife es reincidente este curso en desconectarse de aquellos encuentros en los que parece que todo está hecho de antemano. Eso por no hablar de los problemas de fútbol que evidencia cada vez que afronta un choque en el que está obligados a llevar la iniciativa y fabricar una propuesta de juego lo suficientemente eficaz como para desnivelar el marcador.
El Athletic B es un equipo con talento pese a lo que dice la clasificación. Está pagando el peaje de la inexperiencia, pero la estadística desvela que en sus cinco primeras salidas de este curso perdieron por la mínima y que de las últimas cuatro han sido capaces de puntuar en plazas tan complicadas como Oviedo o Pamplona. Así que, pese a que solo han obtenido 2 puntos fuera de su estadio, yo no acudiría mañana al Heliodoro con el ánimo de que voy a ver un partido que quedará resuelto incluso antes del descanso.
Sobre todo porque otra de las carencias de este Tenerife ha sido la de encajar primero cuando juega en casa. Esta circunstancia se ha dado con los últimos cuatro visitantes del feudo blanquiazul, ya que Córdoba, Girona, Mallorca y Alcorcón marcaron antes que el equipo de Martí, que solo fue capaz de sobreponerse a ese golpe inicial frente a los baleares (2-1). La frialdad de esos números esconde defectos tales como carencias en aspectos tan importantes como intensidad, atención, orden o paciencia, que bien harían en recuperar nuevamente si no quieren seguir coleccionando más disgustos ante la afición blanquiazul.
El filial del Athletic, por cierto, llegará sin dos de sus mejores futbolistas: Unai López e Iker Guarrotxena. Al segundo lo conocemos de sobra porque tuvo una aparición impactante y porque luego acabó diluyéndose. Entre otras cosas por unos problemas de pubis que, curiosamente, aún sigue arrastrando. Digo esto porque en la segunda vuelta del año pasado hubo demasiado ruido en redes sociales, tertulias y comentaristas que cuestionaron los tratamientos de los servicios médicos del Tenerife. El tiempo, ese poderoso juez, ha dado la razón a los profesionales del club ahora que Guarrotxena, casi un año después, sigue sin solucionar esa dolencia.
Para el final dejo otro dato curioso y muy negativo. Mañana dirigirá el partido Francisco Manuel Arias López. Y eso sí que me preocupa bastante más. El Tenerife no ha sido capaz de ganar ninguno de los ocho partidos en los que el colegiado cántabro se ha encargado de impartir justicia. Espero que entiendan la ironía del término justicia porque en esos mismos partidos ha decretado seis penaltis en contra de los blanquiazules, los dos últimos este mismo curso en Zaragoza inexistentes por cierto. Espero que esta vez haya dejado su particular ojeriza hacia el Tenerife en su casa porque, de lo contrario, ganar mañana sería imposible.