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Imposible

Redacción Deporpress | El CD Tenerife va disminuyendo sus opciones de acabar entre los seis primeros según avanzan las jornadas. No pierde, pero tampoco gana. Y eso, cuando había que soltar tanto lastre como el que cargaban los blanquiazules a la hora de recortar puntos con los elegidos, suele convertirse en un factor determinante.

En otro momento del curso, empatar ante Zaragoza y Alcorcón hubiese sido positivo. Ahora es insuficiente. El campeonato le dio dos oportunidades al grupo que dirige Rubén Baraja para depender de sí mismo a la hora de jugar el playoff. Pero no pudo conquistar la victoria ni en el Heliodoro, ni en Santo Domingo.

Es normal que el equipo no tenga la frescura necesaria para imponerse, con la energía que suele caracterizarlo, ante rivales que, como mínimo, están jugando con un objetivo igual de ilusionante que el blanquiazul. Soñar con llegar a pelear con dar el salto de categoría era una utopía hace apenas un mes y, gracias al empeño de estos futbolistas y este cuerpo técnico, fue una posibilidad real e incluso cercana.

Tanto que, de haber ganado cualquiera de los últimos tres partidos en los que acabaron empatando (Deportivo, Zaragoza o Alcorcón) ahora estaríamos hablando de algo totalmente distinto. La calculadora arroja una combinación tan sencilla en las matemáticas como complicada de que suceda para que se convierta en algo más real que utópico.

Todo lo que no sea ganarle al Lugo y al Numancia significaría despertar del sueño que hemos experimentado en las últimas semanas. Pero es que ni siquiera así valdría. Habría que esperar que el Elche y el Fuenlabrada no sumen más de 3 puntos en las dos jornadas que restan y que el Rayo Vallecano no consiga más de cuatro. Si alguno de esos tres equipos incumple esa regla, se acabó.

Seguramente ahora estaríamos escribiendo y leyendo algo diferente de haber tenido un arbitraje más normal en Alcorcón. Ni Ocón Arráiz ni el cada vez más controvertido VAR vieron penalti en dos acciones punibles sobre Dani Gómez dentro del área madrileña. Ni tampoco la pena máximo en una clara mano de Elgezabal. Lo peor es que en la acción más clara de todas, Ocón Arráiz no sacó la segunda amarilla a Richard Boateng por un agarrón a Milla porque sabía que tenía que expulsarlo. Y no se atrevió. El Elche, en cambio, sí pudo disfrutar de superioridad numérica frente al Albacete durante toda la segunda mitad.

En un escenario como este, y con el calendario tan cargado como el que ha tenido esta Segunda División tras el obligatorio parón por la COVID-19, ese tipo de detalles terminan siendo trascendentales. Y hacen que ganar un partido sea algo que esté al alcance de una mano. O lo convierten, como esta noche para el Tenerife, en una misión absolutamente imposible.