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Imperdonable (27-4-15)

Por @RondosCutillas

El Tenerife tiró a la basura en Mallorca, de forma imperdonable, un partido que dominaba en el marcador tras haber sido un equipo sólido en el primer acto. Sin embargo, decidió tomarse el arranque de la segunda parte con la misma intensidad de una siesta y los locales, nerviosos y abucheados por el público durante los primeros 45 minutos, les pasaron por encima. Un lujo inexplicable para un equipo al que la derrota le deja a apenas tres puntos de caer al abismo.

También resulta imperdonable ver que, con lo que cuesta hacer un gol este curso fuera de casa, la defensa adopte el testimonial papel de conos de plástico en el tanto que dio el empate al Mallorca. Como si de un entrenamiento de benjamines se tratase, la zaga asistió inmóvil a la definición de un Xisco al que nadie exigió ni en las paredes que supusieron el inicio de la jugada, ni tampoco en el desenlace.

Algo similar ocurrió en gol que dio la victoria a los baleares poco después. Una sucesión de errores en la salida de balón, un despeje blandito, nula presión al rival que conduce el esférico y, de manera imperdonable, algún jugador del Tenerife que se tomó la acción como si fuese un mero espectador sobre el terreno de juego. Ni un movimiento para intentar ayudar a sus compañeros de zaga pese a que el tanto se originó por su lado. Nada de nada. Una actitud pasiva y muy poco profesional.

Hasta el pasado sábado, salvo en las derrotas contra Leganés y Llagostera de la primera vuelta, no había vuelto a ver otra vez a ese Tenerife rendido, superado e incapaz de transmitir algo positivo. La dimisión de la segunda mitad en Palma es inaceptable y trajo como consecuencia una derrota peligrosa por lo que supone para la clasificación y dolorosa por cómo se produjo.

Parto de la base de que ningún técnico se tira piedras sobre su propio tejado, pero poner a Aitor Sanz escorado a la izquierda en un trivote es desperdiciar el potencial del madrileño. La cita en Mallorca también sirvió para confirmar que hay jugadores a los que la titularidad les viene ahora demasiado grande y otros que, por la reiteración de sus errores en las últimas semanas, están pidiendo a gritos irse al banquillo o la grada.

Agné es el que tendrá ahora que tomar medidas y estudiar la mejor forma posible para ganar al Lugo. Porque después de cinco partidos sin ganar, el Tenerife ha entrado en una nociva inercia negativa que hay que frenar ya. Sí o sí. Sin excusas, ni bajadas de intensidad. Compitiendo todos, sin excepciones, desde el minuto 1 hasta que pite el árbitro. No hay otra.

El club, acertadamente, ha rebajado a la mitad el precio de las localidades para el choque de este domingo frente al Lugo tras conseguir superar la barrera de los 10.000 espectadores contra el Llagostera. Quedan tres partidos en el Heliodoro y, visto que el Tenerife es el peor visitante de Segunda, la grada tendrá que empujar a tope en los tres partidos que restan por jugarse en casa para intentar conseguir la permanencia.

Ha llegado la hora de estar unidos. La afición, con las entradas entre los 7 y los 18 euros, debe esforzarse para arropar al equipo y crear el mejor ambiente posible para volver a conquistar un triunfo. Ya habrá tiempo para hacer balances y buscar responsables. Ahora no se puede perder la categoría que tanto costó conseguir. El recuerdo de la Segunda B, sólo dos años después de abandonarla, aún está fresco. Regresar a ese pozo sí que sería imperdonable.