A las puertas de 2017 y habiendo sido durante estos últimos años uno de los destinos turísticos más importantes del mundo, los canarios seguimos sin tener consciencia de la importancia que supone el aprendizaje de lenguas extranjeras. Es una realidad fácil de palpar. Solo tiene que darse un paseo por una gran calle comercial mientras coincida con la llegada de algún crucero repleto de ingleses, italianos o alemanes. Entre a una tienda y observe. De diez profesionales del local, en ocasiones ninguno sabe mantener una simple conversación comercial. Ni interés que tienen en ello.
Pero no creo que todo esté perdido. Aún existe una posibilidad de que, por lo menos, nuestros herederos hagan uso de esta oportunidad que en el presente hemos perdido. La solución está en el deporte. En que los gobiernos articulen medidas en torno a los clubes profesionales, obligándolos (ya que reciben cuantiosas subvenciones desde nuestros impuestos), a que creen un entorno educativo donde el aprendizaje de idiomas sea el primer eslabón de la cadena. Que antes de cada entrenamiento, los niños a base de juegos y fórmulas pedagógicas, combinen su enseñanza con un calentamiento diferente y resultadista.
Sí, para eso las organizaciones deportivas deben abastecerse de profesionales cualificados. De profesores que, además, entiendan el modelo que se quiere llevar a cabo. Quizá así estaríamos ganando tiempo si es que ya no lo hemos perdido (hoy somos capital mundial del turismo, mañana no se sabe). Pero por lo menos sería un paso serio y coordinado entre todos para buscar una mejora en nuestro tejido profesional el día de mañana. Ya existen proyectos como #Tenerife2030 que trabajan en esa línea. Copiar, si es para bien, es positivo. Idiomas y deporte cogidos de la mano. Es buen comienzo y que, a buen seguro, tendrá un final feliz.