Redacción Deporpress | Emir Sulejmanovic es el tercer fichaje del Iberostar Tenerife. Este ala-pívot de 2.04 metros y 25 años procede del Retabet Bilbao y reforzará el juego interior de los de Txus Vidorreta. Firma por dos temporadas y su llegada se une a las de Bruno Fittipaldo y Dejan Todorovic.
La temporada recién concluida promedió 6,8 puntos y 5,4 rebotes para ocho créditos de valoración por partido en los 16 minutos de media de los que dispuso.
Detrás de él, una historia de película. El jugador bosnio nació en Srebrenica, donde perdieron la vida más de 8.000 musulmanes durante la Guerra de los Balcanes de principios de los años 90. «Mi familia me contó como todos los días tenían que refugiarse de las bombas y las granadas y como mi padre fue hecho prisionero y lo enviaron a un campo de concentración. Mi madre mi hermano y yo nos fuimos a un campamento de Cruz Roja en zona neutral», contó Sulejmanovic en La Voz de Galicia.
Su padre, Nedzad, estuvo casi un año prisionero y el destino de la familia fue una zona de refugiados en Finlandia. «Queríamos ir a Alemania, donde estaba un hermano de mi padre, pero no aceptaban refugiados. Las opciones eran Estados Unidos, Australia o Finlandia y elegimos esta última por estar más cerca de Bosnia», explicó. El destino le había deparado otro golpe duro: el fallecimiento de su madre Vahdetta.
Deportivamente empezó en su país de acogida, pero fue un ojeador del Olimpia de Ljubljana (Dragan Janjic) el que lo captó en un torneo que disputó con la selección de Finlandia cadete. Allí estuvo dos años antes de ser descubierto por el FC Barcelona, que le abrió las puertas de España. Fuenlabrada, Breogán, Bilbao… y ahora Tenerife.