Redacción Deporpress | Más cerca de lo esperado. Iberostar Tenerife soñó con la final de Copa cuando parecía imposible. Cuando parecía que el pescado estaba vendido. Pero así es este deporte. Baloncesto es sinónimo de imprevisibilidad. Los azulgranas se relajaron a falta de un último cuarto cuando ganaban de 20 puntos. Y a punto estuvieron de pagarlo caro. Los aurinegros tiraron de casta y orgullo para ponerse a cuatro a falta de 30 segundos en un final apoteósico. Pero la técnica a Vidorreta y los tiros libres para los blaugranas diluyeron un sueño real por un pequeño instante, donde el acierto de Abromaitis (24 puntos) y diez minutos finales soberbios (parcial 20-34) no fue suficiente para dar la campanada en el WiZink Center ante un Barça Lassa que rozó la perfección en los tres primeros cuartos (92-86).
El Canarias salía con todo: San Miguel, Davin White, Javi Beirán, Tim Abromaitis y Colton Iverson buscarían el milagro. Los aurinegros aguantaron los acelerones del Barça Lassa durante el primer cuarto. El equipo dirigido por Pesic mandaba, cobrando la primera ventaja con un parcial de 4-0: Pau Ribas y Heurtel. Pero los de Txus Vidorreta no desistían, tirando de paciencia para encontrar su momento, firmando parcial de 0-5 gracias a Iverson y Abromaitis, con triple incluido. La ventaja fue fugaz. La falta de tensión momentánea de los laguneros provocó el primer tiempo muerto del técnico vasco, con tres pérdidas en un corto plazo de tiempo.
Los azulgranas marcaban un parcial del 8-0, bajo el liderazgo de Ribas y Claver, pero Davin White rescataba a los suyos con un balón de oxígeno, encontrando diana desde el tiro exterior. La respuesta de los catalanes era inmediata, con otro triple de Heurtel, pero los canaristas metían una marcha final para irse con dos de desventaja (17-15).
Iberostar Tenerife arrancaba frío en el segundo cuarto. Los azulgranas iban controlando las virtudes de los tinerfeños para convertirse en un auténtico ciclón antes del descanso, donde un menor porcentaje en el tiro exterior evitó una mayor diferencia. Los líderes de la ACB demostraban el porqué de sus buenos números en esta temporada, dejando en muy bajos porcentajes de anotación a los insulares, quienes tampoco estaban neutralizando en defensa las acometidas de los de Pesic.
Kuric, Pangos y Hanga cogían el relevo para gustarse a sí mismos sobre el Pabellón WiZink Center. Vidorreta paraba hasta dos veces el tiempo para esa búsqueda de la reacción, pero el trío de ases puso a los suyos con doce arriba al descanso, mientras que Abromaitis y Iverson trataban de arreglar tímidamente el devenir del encuentro para no perderlo de forma precipitada (41-29).
Lavado de cara de los canaristas tras vestuarios. Iverson y Abromaitis sacaban su talento baloncestista para firmar cuatro puntos consecutivos. Pero el Barça estaba de dulce. Respuesta inmediata con Pau Ribas y Claver mediante triplazos (47-33). Los de Pesic firmaban en este tercer cuarto sus mejores momentos de aciertos, superando la franja de los 30 puntos. Una inspiración que también contaba con la colaboración de los insulares, con errores de desconcentración graves mediante pérdidas de posesión.
El tiro de tres era el clavo ardiendo al cual se agarraba Iberostar, con un Richotti voluntarioso y un Sebas Sáiz que no perdía la cara al encuentro. Pero ellos, mejor en lo individual y colectivo, cazaban otro parcial de 9-0 para irse a más de 20 de diferencia (69-48), liderando con Pangos y Seraphin desde la pintura. Difícil contrarrestar semejante inspiración de un equipo de Euroliga en uno de sus días lúcidos. A menos de un minuto, Pangos posteaba sobre la zona, pero Bassas se resistía a la rendición (72-52).
El último parecía mero trámite. El partido de los azulgranas no invitaba a creer en milagros. Acertados en ataque y concentrados en defensa, estaban controlando sin problemas la diferencia. Pero el Barça bajó tímidamente la marcha, lo que provocó la bronca de Pesic, fruto también de una relajación cas inconsciente. Ello fue aprovechado por Iberostar Tenerife para maquillar el resultado final –parcial 0-7 incluido-, en un ejercicio de casta donde se acarició el sueño a 30 segundos del final, gracias a un mate de Sáiz y un triple de Staiger para ponerse cuatro abajo. Pero entonces, se pitaba técnica a Vidorreta, quien se echaba las manos a la cabeza en una imagen para el recuerdo. Tiros libres para Pau Ribas, quien manejaba la tensión con personalidad para evitar el descalabro de los catalanes. Un exceso de relajación que pudo costarles caro, y del que el Canarias puede marcharse sumamente orgulloso, rozando la machada (92-86).
Los aurinegros rozan de esta manera la final por segundo año consecutivo, dejando nuevamente su sello entre los grandes del baloncesto español. Fue necesaria la mejor versión del Barça Lassa para neutralizar cualquier atisbo de sorpresa en el WiZink Center, al igual que en la edición pasada ante Real Madrid. El baloncesto tinerfeño puede estar orgulloso de su representativo.