Redacción Deporpress | La Tercera División de Canarias continúa su curso, dentro de la segunda fase, una vez superadas las dificultades en forma de parones provocadas por la pandemia. Un curso atípico, con muchos campos donde las cantinas echaron el cierre y las gradas permanecían en un largo silencio, donde además no todos los equipos se han adaptado a los vaivenes del calendario. Pero si tenemos que destacar dos ejemplos claramente antagónicos, dentro de la provincia occidental, serían la UD Ibarra y el CD Mensajero.
Recuperando la grandeza
El CD Mensajero venía de un año difícil, plagado de dificultades, donde la cancelación del curso 2019/2020 por la pandemia llegó en cierta manera como un balón de oxígeno, pues el histórico club mensajerista estaba coqueteando con las posiciones de descenso a Preferente.
Con una plantilla de alto nivel, las siempre exigentes expectativas no fueron cumplidas en la entidad del Silvestre Carrillo. Verano supuso un soplo de aire fresco, en forma de reconciliación, para resetear y conformar un nuevo proyecto.
La salida de un reputado técnico como Ángel Sánchez vino acompañada con la llegada de un ‘novel’ en la categoría: Yurguen Hernández. Presentada como una oportunidad de oro, el joven técnico ha armado un bloque indescifrable para sus rivales, reponiéndose además a bajas sensibles como la de Vianney, Jaime Jorge, Víctor Rodríguez o Juanda.
No obstante, los rojinegros han armado una plantilla de nivel altísimo, vislumbrada con resultados positivos en el terreno de juego. Los gemelos González, Eslava, Omar Fleitas, Alonso Edu Salles, entre tantos otros, han supuesto una apuesta segura.
Y es que el CD Mensajero podría volver a categoría nacional de forma inminente, acompañando a la UD Tamaraceite –y posiblemente Las Palmas Atlético, si certifica su salvación-, cuyo golpe el pasado fin de semana a uno de sus rivales directos en Maspalomas (1-2 al San Fernando) viene a demostrar que, salvo milagro, el ascenso es cuestión de días o semanas.
Así va el CD Mensajero en el subgrupo por el ascenso a Segunda RFEF.
Crónica de una muerte anunciada
El relato de la UD Ibarra podría haberla escrita el mismísimo Don Gabriel García Márquez. El conjunto galletero personificaría al mismísimo Santiago Nasar en ese paso hacia la tumba, donde los sureños nunca han ofrecido un pequeño atisbo de esperanza para caer a un pozo que será inminente: la Preferente.
El déficit de la primera parte de la competición ha resultado decisivo, donde acumuló 10 unidades en 20 partidos, quedándose en esta primera parte de la competición a cerca del triple de puntuación de aquellos que entraban en la fase por la permanencia con los mejores boletos para certificar la permanencia.
Un punto en tres encuentros ha sumado el cuadro dirigido por Carli Perdomo en este segundo subgrupo, donde cogió ya a un equipo caído tras la desvinculación de Iván Rodríguez. Este próximo fin de semana, podrían firmar el descenso matemático en su visita al Guía.